El gobernador con licencia de Sinaloa acudió a declarar ante autoridades federales tras las acusaciones de Estados Unidos. El caso ya se convirtió en una de las mayores crisis políticas para MORENA.
Rubén Rocha Moya compareció este martes ante la Fiscalía General de la República en Culiacán luego de ser citado por las acusaciones emitidas desde Estados Unidos sobre presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y la facción de “Los Chapitos”.
El gobernador con licencia aseguró que acudió “con la frente en alto” y afirmó que seguirá luchando “para que la verdad prevalezca”.
La comparecencia ocurre después de que fiscales estadounidenses acusaran formalmente a Rocha Moya y a otros nueve funcionarios y exfuncionarios sinaloenses de presuntos acuerdos con estructuras del narcotráfico.
Según las acusaciones estadounidenses, integrantes del gobierno de Sinaloa habrían recibido apoyo político y financiero del Cártel de Sinaloa a cambio de protección institucional.
La FGR ya citó a varios funcionarios sinaloenses
Rocha Moya no fue el único citado.
También comparecieron ante la FGR otros perfiles importantes de Sinaloa señalados por Estados Unidos, incluyendo al senador morenista Enrique Inzunza y al vicefiscal con licencia Dámaso Castro Saavedra.
Milenio reportó que varios de los funcionarios llegaron bajo fuerte resguardo y en vehículos blindados mientras rendían declaración ante autoridades federales.
La Fiscalía abrió una investigación formal en México después de que el gobierno estadounidense enviara solicitudes relacionadas con arresto y extradición de distintos implicados.
Sin embargo, hasta ahora el gobierno mexicano insiste en que necesita pruebas adicionales antes de avanzar hacia posibles detenciones o extradiciones.
El caso ya golpea políticamente a MORENA
La crisis alrededor de Rocha Moya se ha convertido en uno de los problemas políticos más delicados para MORENA y para la presidente Claudia Sheinbaum.
Aunque el oficialismo ha pedido “pruebas contundentes”, las investigaciones estadounidenses siguen avanzando y la presión pública continúa creciendo.
De hecho, una encuesta de Enkoll publicada por El País reveló que el 62% de los mexicanos considera creíbles las acusaciones contra Rocha Moya.
Además, un 60% de los encuestados afirmó estar de acuerdo con que Rocha enfrente un juicio en Estados Unidos.
Eso refleja un problema cada vez más serio para el gobierno federal: la desconfianza de muchos ciudadanos hacia la capacidad de las instituciones mexicanas para investigar casos de presunta narcopolítica.
Rocha insiste en su inocencia
Por ahora, Rocha Moya mantiene su estrategia de defensa pública.
El gobernador con licencia sostiene que las acusaciones son falsas y afirma que su trayectoria política y académica respalda su honorabilidad.
Incluso ha presentado el caso como un ataque político contra MORENA y contra la llamada Cuarta Transformación.
Pero el problema para el oficialismo es que las investigaciones ya dejaron de ser únicamente mediáticas o partidistas.
Ahora existen procesos abiertos tanto en Estados Unidos como en México, comparecencias formales ante la FGR, investigaciones financieras y solicitudes relacionadas con extradición.
La gran preocupación dentro del oficialismo
Aunque Rocha Moya sigue libre y no existe todavía una ficha roja de Interpol en su contra, el caso continúa escalando.
Y dentro de MORENA existe una preocupación evidente: qué podría ocurrir si eventualmente Estados Unidos logra fortalecer suficientemente el expediente y avanzar hacia un proceso de extradición.
Porque Rocha Moya no es un actor político menor.
Fue uno de los gobernadores más importantes de MORENA en el norte del país y una figura cercana al obradorismo durante años.
Por eso, para muchos analistas, el verdadero riesgo político no es solamente el proceso judicial en sí, sino todo lo que podría revelarse si las investigaciones siguen avanzando sobre posibles vínculos entre estructuras políticas y el narcotráfico en Sinaloa.

