El empresario calificó como “irracional” la baja de calificación aplicada por Moody’s y anunció una multimillonaria inversión en medio de dudas sobre Pemex, deuda y crecimiento económico.
Carlos Slim lanzó este lunes un fuerte mensaje de confianza hacia la economía mexicana al minimizar la reciente rebaja crediticia de Moody’s y anunciar inversiones por 5 mil millones de dólares en México durante 2026.
Durante su conferencia anual, el presidente de Grupo Carso calificó como “irracional” la decisión de Moody’s de degradar la nota soberana de México de “Baa2” a “Baa3”, dejándola apenas un escalón por encima del nivel especulativo.
Slim sostuvo que las calificadoras suelen enfocarse demasiado en indicadores de deuda respecto al PIB y no valoran suficientemente el destino productivo de las inversiones y la fortaleza estructural de la economía mexicana.
El anuncio ocurre justo cuando México enfrenta uno de sus momentos económicos más delicados de los últimos años, marcado por bajo crecimiento, presión fiscal, incertidumbre internacional y la crisis financiera de Pemex.
Slim manda una señal de confianza en plena incertidumbre
Más allá de defender al país frente a Moody’s, el anuncio de Slim tiene un enorme peso simbólico.
En medio de advertencias sobre deuda pública, desaceleración económica y riesgos fiscales, el empresario más poderoso de México decidió apostar públicamente por ampliar inversiones dentro del país.
Las inversiones se concentrarán en telecomunicaciones, infraestructura, energía y distintos proyectos estratégicos operados por empresas del Grupo Carso.
Además, Slim expresó respaldo a varios elementos del llamado “Plan México” impulsado por la presidente Claudia Sheinbaum para atraer inversión privada y fortalecer cadenas productivas nacionales.
El movimiento también busca enviar estabilidad hacia inversionistas internacionales que observan con preocupación la revisión del T-MEC, la situación de Pemex y el deterioro fiscal señalado por las agencias calificadoras.
Moody’s puso a México al borde del grado especulativo
La semana pasada Moody’s redujo oficialmente la calificación soberana mexicana a “Baa3”, argumentando debilitamiento fiscal persistente, gasto rígido y apoyo continuo del gobierno a Pemex.
La agencia advirtió que el déficit fiscal sigue elevado y que la deuda pública ha aumentado aceleradamente desde 2024.
También alertó sobre problemas estructurales como inseguridad, informalidad laboral, infraestructura insuficiente y bajo crecimiento económico.
Aunque Moody’s mantuvo la perspectiva “estable”, México quedó apenas un escalón arriba del llamado “grado basura”, algo que genera preocupación en mercados financieros internacionales.
Slim coincide en algo clave: el gran problema sigue siendo Pemex
Aunque defendió la economía mexicana, Slim sí reconoció que Pemex representa actualmente uno de los principales problemas estructurales del país.
El empresario criticó el bajo nivel de producción petrolera y sostuvo que México necesita fortalecer refinación, infraestructura energética y suministro de gas natural.
Sus declaraciones coinciden con el creciente debate nacional sobre la situación financiera de Pemex, que actualmente enfrenta deuda superior a 75 mil millones de dólares, accidentes operativos y fuerte dependencia del apoyo gubernamental.
De hecho, Moody’s identificó precisamente a Pemex como uno de los factores centrales detrás de la degradación crediticia del país.
Sheinbaum intenta proyectar estabilidad económica
La presidente Claudia Sheinbaum ha insistido en que la economía mexicana mantiene fortaleza macroeconómica y destacó recientemente cifras récord de inversión extranjera directa durante el primer trimestre de 2026.
El gobierno federal también sostiene que el ajuste fiscal iniciado en 2025 ayudará a estabilizar deuda y recuperar confianza de mercados internacionales.
Sin embargo, economistas y analistas advierten que México enfrenta un escenario extremadamente complejo:
- crecimiento económico débil,
- presión sobre finanzas públicas,
- dependencia energética,
- revisión del T-MEC,
- y creciente incertidumbre internacional.
Slim apuesta a largo plazo… pero las dudas siguen
El anuncio de Slim representa sin duda una señal importante de confianza empresarial en México.
Pero también deja claro algo fundamental: incluso quienes defienden la economía mexicana reconocen que existen problemas estructurales serios, especialmente alrededor de Pemex, deuda pública e infraestructura.
Por ahora, el magnate apuesta a que México mantendrá estabilidad y seguirá siendo atractivo para inversión privada.
La gran incógnita es si eso bastará para evitar nuevas presiones financieras y convencer a mercados internacionales de que el país todavía puede sostener crecimiento, estabilidad fiscal y confianza económica en medio de un entorno global cada vez más incierto.

