Foto Jair Cabrera Torres

La Universidad Nacional Autónoma de México enfrenta una de las mayores crisis en su proceso de admisión tras detectar irregularidades masivas en el primer examen de ingreso aplicado completamente en línea. La decisión de repetir la prueba a decenas de miles de aspirantes ha provocado protestas, recursos legales y una investigación sobre la empresa encargada de la plataforma tecnológica.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considerada la institución pública de educación superior más importante del país y una de las más prestigiosas de América Latina, atraviesa una crisis sin precedentes después de que su primer examen de admisión completamente virtual quedara bajo sospecha de fraude generalizado.

Lo que comenzó como un esfuerzo por modernizar el proceso de selección terminó convirtiéndose en un caso que ha puesto en entredicho la confiabilidad del sistema de evaluación, la eficacia de las herramientas de inteligencia artificial utilizadas para vigilar a los aspirantes y el propio proceso de contratación de la empresa responsable de la plataforma.

¿Qué ocurrió?

Por primera vez, la UNAM sustituyó el tradicional examen presencial por una evaluación completamente en línea.

Más de 158 mil aspirantes presentaron la prueba desde sus hogares utilizando un sistema desarrollado por la empresa Territorium Life, que prometía impedir trampas mediante reconocimiento facial, monitoreo por cámara, inteligencia artificial, bloqueo del navegador y otras herramientas de supervisión.

Sin embargo, al analizar los resultados, las autoridades universitarias detectaron un comportamiento estadístico fuera de lo habitual.

Mientras que en procesos anteriores apenas alrededor del 3% de los aspirantes superaba los 100 aciertos, en esta ocasión la cifra aumentó a más del 16%, especialmente en carreras con alta demanda.

Ese incremento encendió las alarmas y llevó a la universidad a cuestionar la confiabilidad del proceso.

¿La UNAM comprobó que hubo fraude?

No exactamente.

Hasta el momento, la universidad no ha afirmado que todos esos aspirantes hayan hecho trampa, sino que considera que existen suficientes indicios para poner en duda la validez de una parte importante de los resultados.

Por esa razón creó una Comisión Técnica integrada por especialistas para revisar el proceso y determinó aplicar un «examen de control» presencial a 58 mil aspirantes cuyos puntajes quedaron dentro del rango considerado atípico.

La decisión busca confirmar qué resultados reflejan realmente el desempeño de los estudiantes y cuáles pudieron verse afectados por irregularidades.

¿Quiénes deberán repetir el examen?

No todos los aspirantes.

La UNAM informó que deberán presentar nuevamente la evaluación quienes obtuvieron calificaciones iguales o superiores al puntaje mínimo de ingreso registrado en cada carrera durante los últimos años.

Las nuevas pruebas se realizarán de forma presencial entre el 12 y el 19 de agosto, mientras que los aspirantes podrán consultar las sedes y horarios a través del portal oficial de la universidad.

Las críticas de los estudiantes

La medida ha generado una fuerte inconformidad entre miles de jóvenes que sostienen haber presentado el examen de manera honesta.

Diversos aspirantes argumentan que dedicaron meses de preparación y consideran injusto tener que repetir una evaluación debido a fallas en un sistema cuya seguridad dependía de la propia universidad.

Algunos incluso ya habían reorganizado su vida personal y laboral tras conocer que habían obtenido un lugar, por lo que ahora enfrentan una nueva etapa de incertidumbre.

En paralelo, comenzaron a presentarse amparos para impugnar la cancelación parcial del proceso de admisión y solicitar que se respeten los resultados originales. Hasta ahora, los primeros recursos no han obtenido una suspensión judicial.

La empresa también quedó bajo investigación

La controversia no solo afecta a la universidad.

Tras el escándalo, la UNAM anunció la rescisión anticipada del contrato con Territorium Life, empresa encargada de desarrollar y operar la plataforma del examen.

Además, la institución informó que emprenderá acciones legales y solicitó una auditoría tanto sobre el funcionamiento del sistema como sobre el proceso mediante el cual fue contratada la compañía, cuyo contrato ascendía a aproximadamente 36 millones de pesos.

Un debate que trasciende a la UNAM

El caso ha abierto un debate nacional sobre el uso de inteligencia artificial y herramientas de vigilancia remota en procesos de alta importancia.

Especialistas señalan que, aunque estas tecnologías pueden detectar ciertas conductas sospechosas, todavía presentan limitaciones para garantizar la integridad de evaluaciones masivas realizadas desde los hogares de los aspirantes.

La crisis también plantea interrogantes sobre cómo preservar la igualdad de condiciones entre quienes presentan un examen de forma honesta y quienes podrían aprovechar vulnerabilidades tecnológicas para obtener ventajas indebidas.

Una decisión que marcará futuros procesos de admisión

Más allá del resultado de las investigaciones, la polémica representa uno de los mayores desafíos recientes para la credibilidad del sistema de admisión de la UNAM.

La forma en que la universidad resuelva esta crisis podría convertirse en un precedente para otras instituciones de educación superior que buscan incorporar evaluaciones en línea sin comprometer la transparencia, la equidad y la confianza pública en sus procesos de selección.

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