Tras cuatro intentos, una victoria histórica abre un nuevo capítulo para el Perú, Keiko Sofía Fujimori Higuchi ha sido electa presidente con 50.135% al 100% del conteo de la ONPE. Perú tendrá una presidente católica y provida, que buscará la reconciliación nacional y llamará a la inversión privada nacional e internacional para el país andino.
Después de semanas de incertidumbre y de un escrutinio que mantuvo en vilo al país, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) concluyó el conteo del 100% de las actas. El resultado confirmó la victoria de Keiko Fujimori con el 50.135% de los votos frente al 49.865% de Roberto Sánchez, una diferencia de apenas 49,641 votos en una de las elecciones más reñidas de la historia republicana del Perú.
El próximo 28 de julio, Keiko Fujimori jurará como Presidente de la República, convirtiéndose en la primera mujer elegida democráticamente por el voto popular para ejercer la más alta magistratura del país. Es un hecho histórico que trasciende las simpatías o discrepancias políticas y que quedará registrado para siempre en la historia nacional.
La perseverancia de quien nunca dejó de intentarlo
Pocas figuras políticas han experimentado tantas derrotas, cuestionamientos y momentos difíciles como Keiko Fujimori.
Tras perder las elecciones presidenciales de 2011, 2016 y 2021, muchos dieron por terminada su carrera política. Sin embargo, decidió volver a recorrer el país, reorganizar su partido y presentar nuevamente su candidatura.
El resultado demuestra una perseverancia poco común en la política peruana. Cuatro campañas presidenciales, años de intensa polarización y un escenario político extremadamente fragmentado terminaron desembocando en la victoria que durante más de una década parecía esquiva.
La prisión que fortaleció su fe
Hay un aspecto de esta campaña que pasó relativamente desapercibido para muchos analistas políticos, pero que no dejó de llamar la atención de miles de católicos.
En distintas entrevistas, Keiko Fujimori habló abiertamente sobre el profundo cambio espiritual que experimentó durante el tiempo que permaneció en prisión preventiva, una medida que ella siempre ha sostenido fue injusta.
Lejos de describir aquel período únicamente como una tragedia personal, explicó que también fue un tiempo de encuentro con Dios.
Según ha contado en diversas ocasiones, fue precisamente en medio del sufrimiento cuando redescubrió el valor de la oración, fortaleció su confianza en la Providencia y comprendió que ninguna responsabilidad pública puede sostenerse sin una vida interior sólida.
En una época en la que muchos dirigentes prefieren esconder cualquier referencia religiosa por temor a las críticas, Keiko decidió hablar públicamente de su fe sin complejos, reconociendo que Dios ocupó un lugar central durante uno de los momentos más difíciles de su vida.
Una mujer que nunca ocultó su identidad católica
Durante toda la campaña presidencial, Keiko Fujimori mantuvo una referencia constante a su fe cristiana.
No se trató únicamente de asistir a celebraciones religiosas durante la contienda electoral. También habló de la importancia de la familia, de la reconciliación nacional y de la necesidad de recuperar la esperanza en un país profundamente golpeado por la violencia, la corrupción y la inestabilidad política.
Para millones de peruanos creyentes, resulta significativo que quien conducirá los destinos del país no esconda que la fe forma parte de su vida personal. Hasta en el debate bendijo al Perú y se encomendó a la Virgen de Chapi.
Ello no convierte automáticamente a un gobernante en un buen gobernante. La gestión deberá ser evaluada por sus resultados, sus decisiones y su respeto al Estado de Derecho. Pero tampoco deja de ser valioso que un líder político reconozca públicamente la dimensión espiritual de la vida y la importancia de Dios en los momentos decisivos.
Un nuevo tiempo para el Perú
La victoria de Keiko Fujimori llega después de años especialmente difíciles para el país.
El Perú ha atravesado una de las etapas de mayor inestabilidad política de su historia reciente, con una sucesión constante de presidentes, enfrentamientos entre poderes del Estado, crisis institucionales y un creciente deterioro de la seguridad ciudadana.
La ciudadanía ha enviado ahora un mensaje claro mediante las urnas, aunque el estrecho resultado también refleja un país dividido que exigirá diálogo, prudencia y capacidad de construir consensos.
Que Dios bendiga al Perú
Desde Voto Católico saludamos este momento histórico para nuestra nación.
Más allá de las legítimas diferencias políticas que siempre existirán en una democracia, hoy el Perú escribe una página inédita de su historia: por primera vez, una mujer ha sido elegida por voto popular para ejercer el cargo de Presidente de la República.
Como enseña la tradición cristiana, quienes reciben la responsabilidad de gobernar necesitan, antes que cualquier otra cosa, nuestras oraciones.
Que el Señor conceda sabiduría, fortaleza y prudencia al nuevo gobierno. Que la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Evangelización, patrona del Perú, proteja a nuestra patria y acompañe a sus autoridades para que trabajen siempre por el bien común, la defensa de la vida, la libertad y la dignidad de todos los peruanos.

