La presidente electa recibió al productor y activista mexicano en un encuentro sin precedentes, para encomendar su gobierno a Dios y pedir especialmente por la unidad del Perú, su regreso al orden, la paz y el desarrollo.
Apenas un día después de haber sido proclamada oficialmente como presidente electa del Perú por el Jurado Nacional de Elecciones, Keiko Fujimori protagonizó un encuentro espiritual de alto impacto. El actor, productor y activista mexicano Eduardo Verástegui llegó a Lima para reunirse con la futura mandataria y rezar juntos el Santo Rosario por el futuro del país.
La reunión, realizada en el local de Fuerza Popular, congregó también a figuras históricas del partido como Luz Salgado, Martha Chávez, Cecilia Chacón, Miguel Torres y Rosángela Barbarán, quienes participaron en la oración ofreciendo el nuevo gobierno a Dios y encomendando al Perú a la protección de la Virgen de Guadalupe, pidiendo especialmente por la unidad nacional, la reconciliación, el orden y la paz.
Como parte del encuentro, Verástegui obsequió a la presidente electa una imagen de la Virgen de Guadalupe que había sido previamente tocada al ayate original que se venera en la Basílica de Guadalupe, en México, como signo de protección espiritual para ella y para el pueblo peruano.
Al concluir la reunión, Eduardo Verástegui destacó el profundo significado del momento. Ante los medios de comunicación afirmó que nunca había visto que un presidente electo iniciara públicamente esta nueva etapa de su vida rezando un rosario, calificando el gesto como un mensaje de esperanza para millones de creyentes. También confirmó que Keiko Fujimori lo invitó a asistir a la ceremonia de transmisión de mando del próximo 28 de julio.




Compromiso contra la trata de personas
Más allá del momento de oración, el encuentro permitió abordar uno de los temas que Eduardo Verástegui ha impulsado durante años: la lucha contra la trata de personas y la explotación infantil.
El activista mexicano manifestó que regresará al Perú para trabajar junto al nuevo gobierno en iniciativas orientadas a fortalecer el combate contra este delito, poniendo especial énfasis en la protección de los niños, una causa que ha defendido de manera constante tanto en América como en distintos foros internacionales.
La presidente electa expresó su disposición para profundizar esta cooperación durante su gestión, considerando la protección de la niñez y de las personas más vulnerables como una prioridad del próximo gobierno.
Más allá de la política
En un país que llega a una nueva etapa política después de una elección altamente disputada, el encuentro estuvo marcado por un mensaje que ambos consideraron fundamental: colocar a Dios en el centro de las decisiones públicas y pedir la guía divina para gobernar con prudencia, justicia y servicio al bien común.
Mientras la transición gubernamental ya se encuentra en marcha con la instalación de la Oficina de la Presidente Electa, este gesto de oración se convirtió en una de las primeras imágenes de la nueva etapa política peruana y en un símbolo de esperanza para miles de católicos que siguieron el encuentro desde dentro y fuera del país.
Al despedirse, Eduardo Verástegui reiteró que continuará acompañando al Perú con su oración y expresó su confianza en que el país pueda recuperar la paz, el orden y la unidad nacional. “Cuando un pueblo pone a Dios primero, siempre hay esperanza”, señaló al término de su visita.
