Autor: JIM LO SCALZO | Crédito: EFE

Pakistán volvió a convertirse en mediador clave entre Washington y Teherán, mientras crece el temor a una nueva escalada militar en Medio Oriente y al colapso definitivo del alto al fuego.

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán entró este fin de semana en uno de sus momentos más delicados desde el inicio del conflicto. Mientras Pakistán entregó a Washington una nueva propuesta iraní para intentar salvar las negociaciones de paz, Donald Trump advirtió que la tregua actual “está en soporte vital” y podría romperse en cualquier momento.

De acuerdo con Reuters, el nuevo documento fue entregado por mediadores paquistaníes a funcionarios estadounidenses tras varios días de contactos diplomáticos entre Islamabad, Teherán y Washington.

Irán exige el fin completo de las hostilidades, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, compensaciones económicas por daños de guerra y garantías de que no volverá a ser atacado. Además, insiste en mantener capacidad limitada de exportación petrolera mientras continúan las negociaciones.

Sin embargo, la propuesta sigue siendo considerada insuficiente por sectores de la Casa Blanca y por aliados cercanos de Trump.

Trump frenó un ataque mientras avanzan negociaciones

Reuters reveló además que Trump decidió pausar un ataque militar a gran escala contra Irán para dar espacio a las conversaciones diplomáticas impulsadas por Pakistán y países del Golfo como Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

El presidente estadounidense afirmó que las Fuerzas Armadas siguen preparadas para lanzar operaciones masivas si no se alcanza un acuerdo “aceptable”.

La principal preocupación de Washington continúa siendo el programa nuclear iraní y el control del Estrecho de Ormuz, paso marítimo fundamental para el comercio energético mundial.

De hecho, una de las prioridades inmediatas de Estados Unidos es garantizar la reapertura completa del estrecho, afectado durante semanas por bloqueos, amenazas iraníes y tensiones militares.

Pakistán, actor clave en Medio Oriente

Uno de los elementos más llamativos de esta crisis es el papel cada vez más importante de Pakistán como mediador internacional.

Desde marzo, Islamabad ha estado funcionando como canal indirecto entre Irán y Estados Unidos, presentando propuestas de tregua y organizando contactos diplomáticos discretos.

Incluso fue Pakistán quien logró convencer a Trump de extender semanas atrás el primer alto al fuego temporal para evitar un ataque masivo estadounidense contra infraestructura iraní.

Ahora, el gobierno pakistaní intenta nuevamente evitar el colapso definitivo de las negociaciones mientras mantiene un equilibrio extremadamente delicado entre sus relaciones con Irán, Arabia Saudita y Estados Unidos.

La piedra: el programa nuclear iraní

Aunque existen avances parciales, el principal bloqueo continúa siendo el programa nuclear iraní.

Estados Unidos exige límites mucho más severos sobre enriquecimiento de uranio y supervisión internacional permanente, mientras Irán se niega a abandonar completamente sus capacidades nucleares.

The Guardian reportó que Teherán incluso habría planteado transferir parte de su uranio enriquecido a Rusia como parte de un eventual acuerdo, aunque todavía no existe consenso definitivo sobre ese punto.

Mientras tanto, funcionarios estadounidenses sostienen que la nueva propuesta iraní apenas modifica aspectos menores y no responde plenamente a las exigencias centrales de Washington.

El riesgo de una nueva guerra sigue creciendo

Aunque oficialmente continúa vigente un alto al fuego temporal, la realidad es que la situación sigue extremadamente frágil.

Persisten ataques con drones, tensiones navales, operaciones indirectas y amenazas públicas entre ambos bloques.

Además, la economía iraní atraviesa una situación crítica, mientras dentro del propio régimen aumentan las tensiones políticas, protestas y medidas represivas.

Analistas internacionales advierten que el conflicto se encuentra atrapado en un punto muerto peligroso: ninguno de los actores quiere una guerra regional total, pero tampoco parecen dispuestos a ceder en los temas centrales.

Por ahora, el mundo vuelve a depender de una diplomacia improvisada, negociaciones indirectas y mediadores regionales para evitar que Medio Oriente entre nuevamente en una escalada militar mucho más devastadora.

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