El exlíder del Cártel de Sinaloa volvió a enviar una carta a la justicia estadounidense, donde culpa al Gobierno mexicano por la violencia y busca limpiar su imagen pública.
Joaquín “El Chapo” Guzmán volvió a aparecer públicamente mediante una nueva carta enviada desde la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado, donde cumple cadena perpetua desde 2019. En el documento, dirigido nuevamente al juez Brian Cogan, el antiguo líder del Cártel de Sinaloa aseguró que no es responsable de la violencia que vive México y afirmó que nunca le hizo daño a nadie.
“Yo no le hice daño a nadie”, sostuvo Guzmán Loera en la misiva, donde además insiste en que gran parte de los crímenes violentos que se le atribuyen realmente corresponden a acciones del propio Gobierno mexicano o de otros grupos criminales.
El Chapo busca cambiar la narrativa sobre su figura
La carta forma parte de una ofensiva mediática y legal que el narcotraficante ha impulsado en las últimas semanas. En distintos escritos enviados a cortes estadounidenses, El Chapo ha denunciado presuntas violaciones a sus derechos humanos, aislamiento extremo y condiciones inhumanas dentro de la prisión federal donde permanece recluido.
Ahora, además de volver a pedir su extradición a México, el capo intenta proyectar una imagen distinta de sí mismo. En la carta afirma que no es un criminal despiadado, sino “un hombre de familia”, y asegura que en muchas comunidades mexicanas es recordado por ayudar económicamente a personas pobres.
El contraste resulta especialmente llamativo debido al historial de violencia atribuido al Cártel de Sinaloa durante los años en que Guzmán lideró la organización. Autoridades estadounidenses lo responsabilizan por operaciones internacionales de narcotráfico, homicidios, corrupción y lavado de dinero a gran escala.
La presión de Estados Unidos contra los cárteles sigue aumentando
La nueva carta aparece en un momento particularmente delicado para México. El gobierno de Donald Trump ha intensificado la presión contra los cárteles y recientemente fiscales estadounidenses adelantaron que habrá más acusaciones contra políticos mexicanos presuntamente vinculados al narcotráfico.
Además, Washington continúa endureciendo su estrategia de seguridad regional. La administración republicana considera a varios cárteles como organizaciones terroristas y ha incrementado la cooperación militar y de inteligencia con México en operaciones contra estructuras criminales.
En paralelo, distintas facciones del narcotráfico mexicano atraviesan procesos de reacomodo interno tras recientes golpes de seguridad. Analistas consideran que las declaraciones públicas de El Chapo también buscan influir en la narrativa política y criminal que rodea actualmente al Cártel de Sinaloa y a Los Chapitos, varios de cuyos integrantes ya colaboran con autoridades estadounidenses.

