La supuesta víctima negó públicamente haber sufrido agresión sexual o laboral y acusó a Epicentro de construir un reportaje basado en falsedades. La entrevista, conducida por Giuliana Caccia y Sebastián Blanco en el canal católico peruano “Origen Xtream” revela más de una verdad incómoda para el bloque anticatólico modernista.
El caso mediático contra el padre Omar Sánchez acaba de sufrir un golpe demoledor. Nicolás Arosemena, señalado indirectamente como presunta víctima en el reportaje difundido por Epicentro TV y promovido por la periodista Paola Ugaz, apareció públicamente para negar categóricamente haber sido abusado por el sacerdote y asegurar que jamás presentó una denuncia contra él.
“No he firmado nada, no he hecho ni una denuncia de nada. No tengo la menor idea contra quién se quiere meter, pero déjeme vivir mi vida en paz”, declaró Arosemena durante una extensa entrevista en el programa “Gatos x Liebre” del canal católico Origen Xtream.
Sus declaraciones desmontan directamente el eje central del reportaje difundido por Epicentro, donde se insinuaba que el padre Omar habría cometido agresiones sexuales contra una persona vulnerable cuya identidad fue parcialmente ocultada mediante fotografías censuradas.
Pero ahora el propio involucrado asegura que todo es falso.
“Los 17 meses más bonitos de mi vida”
Durante la entrevista, Nicolás relató cómo llegó a vivir en la obra social liderada por el padre Omar Sánchez. Explicó que su ingreso fue completamente voluntario y motivado por el deseo de servir en labores humanitarias y de ayuda social.
“Yo viví en esa parroquia por más de 17 meses, de los cuales fueron los 17 meses creo que más bonitos que he tenido en mi vida”, afirmó.
Arosemena explicó que trabajó ayudando adultos mayores, adolescentes y personas vulnerables dentro del hogar de las Bienaventuranzas. Según contó, nunca recibió dinero y permaneció allí únicamente por amor a la obra social y al ambiente humano que encontró en la comunidad.
“Me enamoré de la obra”, aseguró.
También relató que el padre Omar se convirtió con el tiempo en una figura paternal y espiritual importante en su vida.
“Yo lo veía como un papá más que un cura”, dijo durante la entrevista.
La foto usada por Epicentro sí era de él
Uno de los elementos más delicados del caso es que Nicolás confirmó que las fotografías utilizadas por Epicentro efectivamente eran imágenes suyas.
Sin embargo, negó tajantemente que prueben abuso alguno.
“Esa foto en particular soy yo”, explicó.
Según detalló, una de las imágenes mostraba simplemente una escena cotidiana durante la pandemia, cuando varios voluntarios dormían temporalmente en la misma zona de la casa por razones logísticas relacionadas al trabajo social y sanitario.
“Fue una foto como de abrazados, de amigo”, sostuvo.
Arosemena también explicó que muchas de esas fotografías incluso habían sido publicadas por él mismo en redes sociales años atrás.
“Son fotos que yo he publicado”, señaló.
“Paola Ugaz nunca me contactó”
Uno de los puntos más graves revelados durante la entrevista es que Nicolás asegura que jamás fue contactado por la periodista Paola Ugaz antes de la difusión del reportaje.
“La Sra. Ugaz en ningún momento se ha puesto en comunicación conmigo, nunca me ha llamado, nunca he tenido comunicación con ella”, afirmó.
La revelación genera serios cuestionamientos éticos y periodísticos, especialmente considerando que Epicentro presentó el caso como parte de una investigación desarrollada durante meses.
La propia periodista Giuliana Caccia cuestionó abiertamente la ausencia de corroboración.
“Se faltó al principio básico que es la corroboración”, declaró.
La denuncia que Nicolás asegura no haber firmado
Otro aspecto explosivo del caso es el supuesto documento usado como base del reportaje.
Nicolás asegura que jamás presentó ninguna denuncia y que la firma mostrada no le pertenece.
“Esa firma ni siquiera es mía. Reconozco al 100% que es la firma de mi mamá”, afirmó.
Incluso sostuvo que nunca vio físicamente el documento antes de que estallara el escándalo mediático.
“Ese documento nunca lo he visto en mi vida”, dijo.
Además, denunció que el reportaje lo presenta bajo el nombre ficticio de “Rafael”, pese a que las imágenes corresponden a él.
“Soy el joven Nicolás, no soy Rafael”, expresó indignado.
El rol de Jordi Bertomeu y las sospechas de colusión
El caso además ha reavivado las críticas contra Jordi Bertomeu, sacerdote español y enviado del Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano, quien ha participado en distintas investigaciones eclesiales en Perú.
Bertomeu ha sido duramente cuestionado por sectores católicos debido a su cercanía con Paola Ugaz y Pedro Salinas, periodistas conocidos por sus investigaciones contra figuras e instituciones vinculadas a la Iglesia Católica.
>>> Jordi Bertomeu y el escándalo de las filtraciones vaticanas <<<
Diversos críticos consideran que existe una preocupante articulación entre operadores mediáticos, intereses ideológicos y determinados procesos eclesiales impulsados desde Roma.
El nombre de Bertomeu incluso ha aparecido vinculado a fuertes controversias sobre parcialidad, filtraciones y manejo mediático de denuncias.
Paola Ugaz y Epicentro bajo fuego
El caso también ha vuelto a poner bajo cuestionamiento a Epicentro TV y a Paola Ugaz, periodista ampliamente criticada por sectores provida y conservadores debido a su abierto respaldo a agendas abortistas y de ideología de género.
Para muchos, el problema ya no es únicamente político o ideológico, sino profundamente ético: publicar acusaciones gravísimas sin haber corroborado adecuadamente la versión de quien habría sido la principal víctima.
Sebastián Blanco, conductor del programa, resumió así la gravedad del caso:
“El reportaje se funda en una denuncia que Nicolás nos asegura que él no conoce, no ha firmado, no ha presentado ni ha retirado”.
“Me están difamando”
Arosemena también reveló que evalúa iniciar acciones legales si no existe una rectificación pública.
“Sí voy a tomar acciones legales si la señorita Ugaz no se retracta”, afirmó.
Y dejó claro que decidió hablar no solamente para defender al padre Omar, sino también para defender su propia vida y reputación.
“Yo estoy acá apareciendo por mí”, sostuvo.
La entrevista deja preguntas extremadamente graves sobre la mesa: si la propia persona presentada implícitamente como víctima niega rotundamente los hechos, ¿cómo se construyó el reportaje? ¿Quién elaboró la denuncia? ¿Quién entregó ese documento? ¿Por qué nunca se corroboró directamente la versión de Nicolás Arosemena antes de lanzar públicamente acusaciones capaces de destruir para siempre la reputación de un sacerdote?
Por ahora, lo único claro es que el caso contra el padre Omar Sánchez ya no luce como una investigación sólida, sino como un escándalo mediático lleno de vacíos, contradicciones y serios cuestionamientos éticos.

