La gobernadora de Chihuahua acudió este martes a la Fiscalía General de la República en Ciudad de México y acusó al gobierno federal de intentar fabricarle un caso. Mientras tanto, figuras señaladas por presuntos vínculos con el narco siguen recibiendo un trato mucho más indulgente.
La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, compareció ante la Fiscalía General de la República (FGR) en Ciudad de México luego de ser citada por el caso relacionado con el operativo contra narcolaboratorios en la Sierra Tarahumara donde participaron agentes estadounidenses.
Sin embargo, lejos de mostrarse intimidada, la mandataria panista salió públicamente a denunciar lo que considera una persecución política impulsada desde el oficialismo.
“Salgo a dar la cara porque tengo la dignidad para hacerlo”, declaró Maru Campos frente a simpatizantes y dirigentes del PAN afuera de las instalaciones de la FGR.
“Quieren fabricarme un caso”
Maru Campos aseguró que fue citada “de manera muy extraña” y acusó directamente a las autoridades de intentar convertirla artificialmente en inculpada.
“Se me cita bajo la simulación de ser un testigo con la burda finalidad de fabricarme un caso”, afirmó la gobernadora.
La mandataria sostuvo además que la investigación forma parte de un uso faccioso de las instituciones para golpear políticamente a la oposición.
“Mientras a una gobernadora que sí da resultados la persiguen con todo el peso del Estado, a quienes son señalados por vínculos con el crimen organizado les dan impunidad absoluta”, escribió posteriormente en sus redes sociales.
Y justamente ahí está uno de los puntos más polémicos del caso.
La enorme diferencia con el trato hacia Rocha Moya
La indignación dentro de sectores opositores crece porque muchos consideran imposible no comparar el trato recibido por Maru Campos con el que han recibido figuras de MORENA señaladas por presuntos vínculos mucho más graves.
Mientras a Maru Campos se le presiona públicamente por un operativo antidrogas donde incluso hubo coordinación internacional contra narcolaboratorios, el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, enfrenta acusaciones muchísimo más delicadas relacionadas con presuntos nexos con estructuras del narcotráfico.
Aun así, desde el oficialismo se insiste constantemente en pedir “prudencia”, “pruebas” y “debido proceso” para Rocha Moya.
Incluso la presidente Claudia Sheinbaum afirmó recientemente que tanto Rocha como Maru Campos únicamente estaban siendo “entrevistados” y no enfrentaban imputaciones formales.
Pero para muchos mexicanos la diferencia política es evidente:
- a Rocha Moya se le protege,
- mientras a Maru Campos se le exhibe mediáticamente y se le coloca bajo enorme presión pública.
Y eso inevitablemente alimenta las acusaciones de persecución selectiva.
El PAN cierra filas con Maru Campos
La comparecencia de la gobernadora estuvo respaldada por dirigentes nacionales del PAN, legisladores y simpatizantes que acompañaron a Campos afuera de la FGR.
El dirigente nacional panista, Jorge Romero, acusó al gobierno federal de utilizar las instituciones para perseguir opositores y advirtió que no permitirán que el oficialismo “toque” a Maru Campos.
“Yo hice mi trabajo, defendí a las familias”, afirmó la gobernadora durante su mensaje.
El PAN sostiene que el caso busca debilitar políticamente a una de las figuras opositoras más importantes del norte del país.
El operativo que detonó la crisis
Toda la polémica gira alrededor del operativo realizado en la Sierra Tarahumara donde autoridades aseguraron toneladas de precursores químicos y miles de litros de metanfetamina.
La controversia explotó cuando comenzaron versiones sobre presunta participación de agentes de la CIA en territorio mexicano, lo que fue aprovechado políticamente por sectores de MORENA para impulsar incluso solicitudes de juicio político contra Maru Campos por supuesta “violación a la soberanía nacional”.
Sin embargo, la gobernadora insiste en que el objetivo real del operativo fue combatir estructuras criminales que operan en Chihuahua.
Y para muchos ciudadanos, resulta profundamente preocupante que en lugar de enfocarse en destruir narcolaboratorios y enfrentar al crimen organizado, parte de la discusión política termine girando alrededor de golpear a quien encabezó las acciones de seguridad.
Maru intenta convertir el caso en una bandera política
Más allá del proceso jurídico, Maru Campos parece decidida a convertir el caso en un símbolo político de resistencia frente al oficialismo.
“Hoy la pregunta es clara: ¿qué vamos a hacer juntos para defender a México y nuestras libertades?”, escribió en su posicionamiento público.
La gobernadora también habló de defender “la libertad”, “las familias” y “la patria”, en un discurso claramente dirigido a consolidar apoyo opositor frente a MORENA.
Y viendo el contexto político actual, no resulta difícil entender por qué el caso ya dejó de ser solamente jurídico.
Porque para muchos mexicanos, la sensación cada vez más fuerte es que en el país no se está midiendo a todos con la misma vara.
Y justamente eso es lo que hoy vuelve explosiva la comparecencia de Maru Campos ante la FGR.

