Un nuevo informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO) advierte que la situación fiscal de Estados Unidos se acerca a un punto crítico. El organismo alerta que la deuda crece mucho más rápido que la economía y que los intereses ya consumen más recursos que la defensa nacional.
La salud fiscal de Estados Unidos vuelve a encender las alarmas. Un reciente informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO) concluye que la deuda pública federal sigue una trayectoria insostenible y podría alcanzar el 123% del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2036 si el Congreso no adopta medidas correctivas.
La cifra resulta especialmente preocupante porque significaría que la deuda federal superaría ampliamente los niveles registrados después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos enfrentó uno de los mayores esfuerzos financieros de su historia.
Actualmente, la deuda pública ya ronda los 31,3 billones de dólares, prácticamente el mismo tamaño de toda la economía estadounidense.
El costo de los intereses ya supera al gasto en defensa
Uno de los datos más inquietantes del informe es que durante el año fiscal 2025 el gobierno federal gastó más dinero pagando intereses de la deuda que financiando la defensa nacional.
Esto significa que una porción cada vez mayor de los impuestos pagados por los estadounidenses ya no se destina a infraestructura, seguridad, investigación o programas sociales, sino simplemente a cubrir el costo de préstamos acumulados durante décadas.
La GAO advierte que esta tendencia continuará acelerándose si no se corrige el desequilibrio entre ingresos y gastos federales.
Un problema que no comenzó con Trump
Aunque el debate político suele centrarse en culpar a una administración u otra, los organismos fiscales coinciden en que el problema es estructural y viene acumulándose desde hace décadas.
La combinación de programas obligatorios cada vez más costosos, especialmente Seguridad Social y Medicare, junto con déficits permanentes y mayores costos financieros, ha provocado que la deuda crezca incluso durante períodos de expansión económica.
De hecho, la propia GAO señala que durante gran parte de la historia estadounidense la deuda aumentaba durante guerras o crisis y luego disminuía. Sin embargo, durante las últimas dos décadas ha ocurrido lo contrario: la deuda siguió creciendo incluso cuando la economía avanzaba con relativa normalidad.
El Congreso sigue sin una estrategia de largo plazo
La principal crítica de la GAO es que Washington continúa postergando decisiones difíciles.
El organismo volvió a recomendar que el Congreso y la Casa Blanca desarrollen una estrategia fiscal de largo plazo capaz de estabilizar la deuda y reducir los déficits estructurales.
Sin cambios importantes, la situación podría deteriorarse aún más. Algunas proyecciones indican que la deuda pública podría superar el 175% del PIB hacia mediados de siglo, niveles que históricamente se han asociado con graves riesgos económicos y financieros.
¿Qué está en juego?
La preocupación no es solamente contable.
Una deuda excesiva puede traducirse en menor crecimiento económico, tasas de interés más altas, menor inversión privada y menor capacidad del gobierno para responder a futuras crisis, ya sean militares, económicas o sanitarias.
Además, mientras los pagos de intereses sigan creciendo, el gobierno tendrá menos margen para financiar prioridades nacionales sin aumentar impuestos o seguir endeudándose.
Una advertencia que Washington no puede ignorar
El informe de la GAO no es una predicción inevitable, sino una advertencia.
Todavía existe margen para corregir el rumbo, pero el tiempo comienza a agotarse. La deuda federal ya alcanzó un tamaño comparable al de toda la economía estadounidense y, según las proyecciones oficiales, seguirá creciendo mucho más rápido que el país durante la próxima década.
La pregunta que plantea el informe es sencilla pero incómoda: ¿actuará el Congreso ahora o esperará hasta que la crisis fiscal deje de ser una advertencia y se convierta en una realidad imposible de ignorar?

