Con más del 95% de actas contabilizadas, la diferencia entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez continúa reduciéndose. De mantenerse la tendencia, la líder de Fuerza Popular podría protagonizar una de las remontadas más sorprendentes de la historia electoral peruana y convertirse en la primera mujer elegida presidente por voto popular en el Perú.
La segunda vuelta presidencial de 2026 sigue ofreciendo emociones hasta el último voto. Aunque durante gran parte del conteo el candidato de izquierda Roberto Sánchez mantuvo una ventaja sobre Keiko Fujimori, las últimas actualizaciones de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) muestran una tendencia que ha despertado la atención de analistas y ciudadanos: la brecha entre ambos candidatos continúa reduciéndose de manera constante.
En las primeras horas del conteo, Sánchez llegó a mantener una ventaja cercana a los 40 mil votos. Sin embargo, conforme avanzó el procesamiento de actas, especialmente aquellas procedentes de zonas donde Fuerza Popular suele obtener mejores resultados y del voto en el exterior, la distancia comenzó a disminuir. Con más del 95% de actas contabilizadas, la diferencia se ha reducido a poco más de 26 mil votos, una cifra considerablemente menor a la registrada horas antes.
La tendencia ha alimentado las expectativas entre los simpatizantes de Fujimori, quienes recuerdan que la candidata ha competido en varias oportunidades por la presidencia. Tras llegar a la segunda vuelta en tres procesos electorales anteriores y quedar a las puertas de Palacio de Gobierno en más de una ocasión, la posibilidad de una victoria adquiere una dimensión histórica.
De concretarse la remontada, Keiko Fujimori no solo alcanzaría finalmente la presidencia de la República, sino que se convertiría en la primera mujer elegida presidente por voto popular en la historia del Perú. Aunque otras mujeres han ejercido funciones de jefatura de Estado de manera interina o por sucesión constitucional, ninguna ha llegado al cargo mediante una elección presidencial directa.
La candidata de Fuerza Popular también representa para muchos votantes una alternativa frente al avance de la izquierda en el país. Durante la campaña, Fujimori defendió posiciones de centroderecha y derecha en temas como la familia, la libertad educativa, la seguridad ciudadana, la promoción de la inversión privada y la defensa de las libertades económicas. Asimismo, ha mantenido una cercanía pública con diversos sectores del mundo católico y provida, que ven en su candidatura una oportunidad para fortalecer principios que consideran fundamentales para el futuro de la nación.
Por su parte, Roberto Sánchez, líder de Juntos por el Perú, ha recibido el respaldo de organizaciones y figuras vinculadas a la izquierda peruana e internacional. El sujeto le robó el partido a Yehude Simon, tiene vínculos con facciones terroristas del Perú, es conocido por cobrar cuotas a sus empleados en el congreso peruano y está siendo investigado por la fiscalía. Su eventual llegada a la presidencia significaría un nuevo giro político para el país en un contexto marcado por la polarización, el bajo crecimiento económico y la creciente preocupación ciudadana por la inseguridad.
Aún es prematuro hablar de un resultado definitivo. Los votos pendientes de contabilización serán determinantes para conocer quién gobernará el Perú durante los próximos cinco años. Sin embargo, lo que ya resulta innegable es que la elección se ha convertido en una de las más reñidas de la historia reciente y que la posibilidad de una remontada de Keiko Fujimori sigue completamente abierta.
Si gana Fujimori…
Una eventual victoria de Fuerza Popular también podría marcar un cambio importante en el rumbo económico y político del país. Entre las principales expectativas de sus simpatizantes se encuentran el fortalecimiento de las relaciones con Estados Unidos, la preservación del Tratado de Libre Comercio y la recuperación de la confianza de los inversionistas nacionales e internacionales.
Asimismo, se espera la continuidad de una política monetaria responsable bajo el liderazgo de Julio Velarde en el Banco Central de Reserva, lo que contribuiría a proteger la estabilidad del sol y controlar la inflación. A ello se suma la promesa de impulsar un ambicioso plan educativo para mejorar la calidad de la enseñanza, el impulso de pequeñas empresas textiles para proveer uniformes escolares y la salida de los alumnos con una carrera técnica, como antes.
A todo esto se le suma lo más importante, la fuerza del orden y una lucha frontal contra la delincuencia, el crimen organizado, la extorsión y el sicariato, con el objetivo de restablecer la paz, garantizar la seguridad de las familias peruanas y generar mayores oportunidades de empleo y desarrollo para todos los ciudadanos.
Mientras el país espera los resultados finales, millones de peruanos observan cómo cada actualización de la ONPE podría acercar al Perú a un hecho sin precedentes: la elección de su primera presidente mujer por voluntad directa de las urnas.

