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El gobierno federal rechazó el parque “Perfect Day” por riesgos ecológicos en Quintana Roo. Sin embargo, las críticas crecieron rápidamente porque muchos de esos mismos argumentos fueron ignorados durante la construcción del Tren Maya.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) anunció oficialmente que no aprobará el megaproyecto turístico “Perfect Day México” de Royal Caribbean en Mahahual, Quintana Roo, una decisión que fue celebrada por ambientalistas, organizaciones civiles y habitantes de la región.

La titular de Semarnat, Alicia Bárcena, confirmó que el proyecto no recibirá autorización ambiental debido a los riesgos ecológicos que implicaba para una de las zonas más sensibles del Caribe mexicano.

El complejo pretendía construir playas artificiales, más de 30 toboganes, restaurantes, bares y piscinas dentro de un predio de aproximadamente 90 hectáreas, incluyendo zonas de manglar y áreas cercanas al Sistema Arrecifal Mesoamericano, el segundo arrecife más grande del planeta.

Además, el parque buscaba recibir hasta 20 mil visitantes diarios en una comunidad que apenas supera los 2,600 habitantes.

Ambientalistas lograron frenar el proyecto

Durante semanas, organizaciones ambientales, activistas y pobladores de Mahahual impulsaron campañas masivas contra el megaproyecto bajo consignas como #SalvemosMahahual.

Greenpeace y distintos colectivos denunciaron que el desarrollo amenazaba manglares, arrecifes coralinos, tortugas marinas, manatíes y especies protegidas de la región.

La presión pública alcanzó niveles enormes en redes sociales, donde incluso fandoms internacionales como las ARMYS de BTS se sumaron a campañas digitales contra Royal Caribbean.

Finalmente, Semarnat terminó alineándose con las críticas ambientales y confirmó que el proyecto no será autorizado.

Pero el caso revive una acusación incómoda: el doble discurso ambiental

Aunque gran parte de la opinión pública considera positiva la protección ecológica de Mahahual, la decisión también reabrió una discusión incómoda para el gobierno federal: la aparente doble vara ambiental aplicada en distintos megaproyectos.

Muchos de los argumentos utilizados hoy para detener “Perfect Day” fueron prácticamente los mismos que ambientalistas y científicos utilizaron durante años para cuestionar el Tren Maya.

Durante la construcción del Tren Maya también se denunciaron riesgos para cenotes, selvas, manglares, acuíferos y ecosistemas protegidos de la Península de Yucatán. Organizaciones nacionales e internacionales advirtieron entonces sobre deforestación, fragmentación ambiental y daño ecológico irreversible.

Sin embargo, en ese caso, el gobierno federal decidió seguir adelante con el proyecto pese a suspensiones judiciales, críticas técnicas y protestas ambientales.

Por eso, ahora muchas voces cuestionan por qué ciertos proyectos sí son detenidos por razones ecológicas mientras otros avanzan pese a señalamientos muy similares.

El Tren Maya sigue generando dudas entre pobladores

El debate se intensifica todavía más porque muchos habitantes de zonas atravesadas por el Tren Maya aseguran que los beneficios prometidos no se han materializado plenamente.

Aunque el gobierno sostiene que el tren impulsará turismo, conectividad y desarrollo regional, comunidades locales continúan denunciando falta de oportunidades reales, problemas ambientales y beneficios concentrados principalmente en grandes desarrolladores turísticos y grupos empresariales.

En Mahahual, justamente, Royal Caribbean defendía “Perfect Day” argumentando que traería miles de empleos, infraestructura, agua potable y crecimiento económico para la región.

La empresa incluso prometía inversión regional, centros de capacitación y mejoras urbanas para la comunidad.

Pero las autoridades federales concluyeron que el costo ambiental era demasiado alto.

Proteger el medio ambiente debería aplicar para todos

El caso deja una reflexión que cada vez aparece más en el debate público mexicano: proteger el medio ambiente es importante y necesario, pero esa lógica debería aplicarse de forma consistente y no dependiendo de quién impulse el proyecto.

Porque cuando ciertos megaproyectos son detenidos por razones ecológicas mientras otros reciben respaldo político pese a críticas similares, inevitablemente aparecen acusaciones de selectividad, conveniencia política y doble moral.

Y justamente eso es lo que hoy vuelve a ponerse sobre la mesa con Mahahual, Royal Caribbean y el precedente todavía abierto del Tren Maya.

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