El productor y activista Eduardo Verástegui reaccionó públicamente al ataque armado ocurrido en Acapulco, donde un enfrentamiento dejó como saldo dos personas fallecidas, incluida una joven estudiante del Colegio de Bachilleres.
En su mensaje, Verástegui sostuvo que “el régimen de Morena cuesta vidas” y aseguró que la clase política mantiene privilegios mientras las familias mexicanas enfrentan un entorno de violencia creciente.
Contexto
El estado de Guerrero ha sido uno de los más golpeados por la violencia ligada al crimen organizado en los últimos años. Acapulco, en particular, ha registrado episodios recurrentes de enfrentamientos armados, ataques a comercios, transporte público y zonas cercanas a centros educativos.
El hecho de que una estudiante haya muerto en el marco de una balacera intensificó la indignación pública, ya que refuerza la percepción de que la violencia ya no se limita a disputas entre grupos criminales, sino que impacta directamente a civiles, incluyendo menores de edad.
Y MORENA ni se inmuta
La declaración de Verástegui no se limita al hecho puntual, sino que encuadra el episodio dentro de una crítica estructural al partido gobernante, Movimiento Regeneración Nacional (MORENA).
Su acusación de que el “régimen cuesta vidas” implica una responsabilidad política en la estrategia de seguridad aplicada durante los últimos años, especialmente la política federal basada en el enfoque de contención y reducción de confrontación directa con grupos criminales.
El mensaje también apunta a lo que denomina “partidocracia”, es decir, una clase política que conserva privilegios mientras la población enfrenta inseguridad cotidiana.
Verástegui agregó que la lucha continuará “hasta que los niños mexicanos puedan vivir en paz en su propia tierra”. Esa frase coloca el foco en las víctimas civiles y en la dimensión social del problema que no se limita solo a estadísticas, sino a familias afectadas.

