Miembros del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) hacen una exhibición de armamento en Aguililla, Michoacán, el pasado fin de semana. Foto: Cuartoscuro

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, marca un punto de quiebre en la historia reciente del narcotráfico en México. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación fue abatido en un operativo federal y sus restos fueron trasladados bajo fuerte resguardo a instalaciones de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada en la Ciudad de México.

Con su caída no se cierra un ciclo, se abre otro. La pregunta ya no es si el CJNG sobrevivirá, sino cómo y bajo el mando de quién. También surge la pregunta: ¿Cómo un cártel tiene mejor armamento que algunos países en América y el mundo?

Sucesión delincuencial

Durante más de una década, “El Mencho” fue el eje operativo, financiero y simbólico del CJNG. Su liderazgo combinó expansión territorial agresiva, diversificación de negocios ilícitos y una estructura vertical que le permitió consolidarse como uno de los capos más buscados del mundo.

Tras su muerte, el escenario inmediato es una pugna interna. De acuerdo con los análisis publicados, entre los posibles sucesores se mencionan perfiles cercanos a su círculo familiar y operadores clave que han tenido control regional. El riesgo es claro, cuando un cártel altamente centralizado pierde a su líder sin una sucesión clara, las fracturas internas suelen resolverse con violencia.

En este contexto, la figura de su familia, especialmente su entorno más cercano, podría intentar mantener cohesión. Pero en organizaciones criminales de esta magnitud, la lealtad suele estar condicionada por el control de rutas, dinero y armas.

Territorios

El CJNG no es un grupo local. Su presencia se ha documentado en buena parte del país, con especial fuerza en Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Colima y zonas estratégicas del norte y del Bajío. También mantiene disputas activas con el Cártel de Sinaloa, así como con células regionales en estados clave.

El vacío de poder puede detonar tres escenarios:

  • Primero, una guerra interna entre facciones del propio CJNG por el liderazgo y el control de las principales plazas.
  • Segundo, una ofensiva externa de grupos rivales que busquen arrebatar territorios estratégicos, especialmente rutas de trasiego hacia Estados Unidos y puertos clave del Pacífico.
  • Tercero, una fragmentación del CJNG en estructuras más pequeñas, lo que históricamente ha derivado en más violencia local y menos control central.

En cualquiera de estos escenarios, los estados donde el cártel tenía dominio podrían enfrentar semanas o meses de alta tensión, con bloqueos, enfrentamientos y disputas abiertas por el control de economías ilícitas.

Y el gobierno…

El operativo que terminó con la vida de “El Mencho” representa uno de los golpes más relevantes contra el crimen organizado en años recientes. Sin embargo, la experiencia mexicana demuestra que la caída de un capo no equivale automáticamente a la desarticulación de su estructura.

El CJNG construyó una red financiera, logística y de sicariato que no depende únicamente de un nombre. La capacidad del Estado para evitar que el vacío derive en una escalada de violencia dependerá de inteligencia, coordinación entre fuerzas federales y estatales; y control territorial sostenido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *