Sara Carter en la Basílica de Guadalupe. Crédito: Especial - Reforma

La actual zar antidrogas de Estados Unidos, Sara Carter, visitó la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México, donde oró por el futuro de México y de Estados Unidos en medio de la crisis binacional provocada por el narcotráfico y el tráfico de fentanilo.

Según reportó ACI Prensa, Carter acudió al santuario mariano más visitado del mundo para encomendar la lucha contra las drogas y pedir por las víctimas de la violencia que afecta a ambos países. La funcionaria ha sido una de las voces más firmes dentro del gobierno estadounidense en denunciar el impacto devastador del fentanilo, sustancia que ha causado decenas de miles de muertes por sobredosis en territorio norteamericano en los últimos años.

Durante su visita, expresó que rezó por las familias afectadas por la adicción, por los agentes de seguridad que enfrentan a los cárteles y por una mayor cooperación entre México y Estados Unidos. Su presencia en la Basílica ocurre en un momento especialmente delicado, marcado por tensiones diplomáticas, operativos contra líderes del crimen organizado y debates sobre la estrategia bilateral para combatir a los cárteles.

Ante la crisis, oración

La crisis del fentanilo ha redefinido la relación entre ambos países. Estados Unidos ha intensificado la presión para frenar la producción y el tráfico de precursores químicos que llegan desde Asia y son procesados por organizaciones criminales en territorio mexicano. Al mismo tiempo, el gobierno mexicano ha insistido en que el problema también requiere atender la demanda y la crisis de adicción en suelo estadounidense.

La visita de Carter a la Basílica de Guadalupe no fue simplemente protocolaria. La devoción a la Virgen de Guadalupe representa un punto de encuentro cultural y espiritual entre ambos pueblos, siendo esta advocación la que evangelizó todo Hispanoamérica. Que una alta funcionaria estadounidense haya acudido a ese santuario subraya la dimensión humana y moral que rodea la crisis del narcotráfico, más allá de la estrategia militar o policial.

Carter, quien antes de asumir el cargo fue periodista especializada en temas de seguridad nacional, ha sostenido públicamente que la lucha contra el narcotráfico no puede reducirse a cifras y estadísticas. El drama de las sobredosis, el impacto en comunidades enteras y el fortalecimiento de organizaciones criminales obligan a una respuesta integral.

Que haya ido a la Basílica da un mensaje claro al público: la dimensión espiritual no está separada del ejercicio de la función pública. En un contexto donde la violencia ligada al narcotráfico continúa desangrando regiones enteras de México y donde el fentanilo sigue cobrando vidas en Estados Unidos, el gesto adquiere una carga simbólica poderosa.

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