En medio de crecientes amenazas contra Irán, la USCCB llama a unirse al Papa León XIV en una vigilia mundial por la paz y lanza un mensaje directo a Donald Trump.
En un momento de alta tensión internacional, el presidente de la USCCB, el arzobispo Paul S. Coakley, lanzó un llamado contundente: detener la escalada hacia una guerra con Irán antes de que sea demasiado tarde. En línea con el mensaje del Papa León XIV, exhortó a los fieles y a todos los hombres de buena voluntad a unirse a una vigilia global por la paz este 11 de abril.
El pronunciamiento no es tibio. Coakley advierte que la posibilidad de destruir una civilización entera y atacar infraestructura civil “no puede justificarse moralmente”, y exige una salida diplomática inmediata. En un mensaje dirigido directamente al presidente Donald Trump, pidió “dar un paso atrás del precipicio de la guerra” y negociar una solución justa antes de que se pierdan más vidas.
La Iglesia entra de lleno al debate moral sobre la guerra
Este llamado no ocurre en el vacío. Se da en el contexto de una creciente retórica bélica y amenazas explícitas contra Irán, incluyendo posibles ataques a infraestructura civil, lo que ha encendido alarmas dentro de la Iglesia sobre la legitimidad moral de una intervención militar.
La postura de los obispos estadounidenses se alinea directamente con la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre la guerra justa, que exige criterios estrictos para cualquier uso de la fuerza. De hecho, otras voces dentro de la jerarquía han comenzado a cuestionar si el conflicto actual cumple siquiera esos mínimos morales.
El trasfondo de todo esto es el giro claro que ha tomado el pontificado de León XIV: una oposición frontal a la normalización de la guerra.
Durante la Semana Santa, el Papa ha insistido en que el mundo no puede volverse indiferente ante la violencia y ha llamado a rechazar la lógica de la fuerza y la dominación. En su mensaje pascual, León XIV fue directo: la paz cristiana no es simplemente ausencia de guerra, sino una transformación del corazón humano. Y en coherencia con ello, anunció una vigilia mundial de oración como respuesta espiritual frente al conflicto.
Asimismo, cuando Reuters consultó al Papa su opinión sobre estas últimas declaraciones de Trump, donde afirmó que podría destruir completamente Irán la noche del miércoles, fue contundente en su rechazo a esta amenaza de genocidio por parte del mandatario estadounidense.
El llamado de la USCCB va más allá de lo simbólico. Coakley ha pedido explícitamente que obispos, sacerdotes y laicos participen activamente, ya sea en parroquias, capillas o incluso en oración personal.
La idea es clara: frente a la amenaza real de una guerra mayor, la respuesta de la Iglesia no puede ser el silencio. Debe ser oración, pero también una intervención moral firme en el debate público.
El Papa siendo jefe de Estado
No te confundas: esto no es solo un comunicado religioso. Es una intervención directa en uno de los conflictos geopolíticos más delicados del momento. La Iglesia está marcando un límite. Está diciendo que no todo vale, que no cualquier guerra es justificable y que el poder político tiene límites morales claros.
Y en ese sentido, el mensaje es incómodo para muchos: no se puede invocar a Dios mientras se amenaza con destruir pueblos enteros. Ese es el punto central.
Si el mundo ignora esto, no será por falta de advertencias.

