El senador Marco Rubio confirmó que se encuentra trabajando en la búsqueda de un acuerdo respecto a la situación en Cuba, mientras el presidente Donald Trump considera que, por ahora, no sería necesaria una intervención militar en la isla.
Rubio ha intensificado conversaciones en torno a la presión política y económica contra el régimen cubano, en un contexto marcado por denuncias de represión interna, crisis económica prolongada y creciente malestar social. El legislador republicano ha sido una de las voces más firmes dentro del Congreso estadounidense frente al gobierno de La Habana.
Por su parte, Trump habría señalado que su administración evalúa escenarios diplomáticos y estratégicos distintos al uso de la fuerza. Aunque no descarta medidas contundentes si la situación escala, el mandatario considera que existen mecanismos de presión suficientes sin recurrir a una acción militar directa.
El debate sobre Cuba vuelve al centro de la política exterior estadounidense, especialmente ante la presión de sectores que exigen una postura más dura frente al régimen. Sin embargo, la Casa Blanca parece inclinarse por una estrategia que combine sanciones, negociación y respaldo a la disidencia interna.
La isla atraviesa una de sus peores crisis en décadas, con apagones recurrentes, escasez de alimentos y una migración masiva hacia Estados Unidos y otros países de la región. En ese escenario, cualquier decisión de Washington tiene implicaciones políticas, económicas y humanitarias de alto impacto.
El posicionamiento de Rubio también tiene peso político interno, particularmente en Florida, donde la comunidad cubanoamericana mantiene una influencia significativa en los procesos electorales. Al mismo tiempo, la postura de Trump busca enviar un mensaje de firmeza sin abrir un frente militar que podría generar costos internacionales. Digámoslo claro, liberar a Cuba le asegura los midterms a Trump.
Por ahora, Washington mantiene la presión sobre el régimen cubano, pero apuesta a una salida estratégica antes que a una confrontación armada directa, después de todo, es el presidente de la paz.

