Para sorpresa de nadie, el diario «La Jornada», que normalmente tiene una postura alineada con el PT, ha creado una sección llamada «Cuba: Estampas de la resistencia», donde hace una compilación de artículos recientes sobre la crisis de la isla.
Los títulos hablan del «bloqueo Trumpista«, dice que la «resistencia tiene rostro de mujer«, otro dice: «Cuba, una sociedad forjada en las crisis» y así hay más de 20 artículos adulando un régimen dictatorial.
¿Cómo un medio de comunicación tan grande puede seguir sosteniendo esta mentira? Teniendo en cuenta además que todo lo que sea ayuda a la dictadura cubana es una desgracia para sus habitantes.
La sección evita sistemáticamente hablar de la represión interna, los presos políticos, la censura, la crisis alimentaria o la persecución a opositores en la isla. Tampoco aborda el carácter autoritario del sistema instaurado por Fidel Castro y continuado hoy por Miguel Díaz-Canel, cuya administración mantiene encarcelados a manifestantes del 11J y restringe libertades fundamentales.
El enfoque gira casi exclusivamente en torno al embargo estadounidense, presentado como causa única de todos los males de Cuba. Todo para los rojos es «bloqueo». Es una narrativa parcial que omite la responsabilidad estructural del modelo económico y político impuesto por el castrismo durante más de seis décadas. Los cubanos están esperando el día en que realmente puedan librarse de ellos, que para colmo de males, dependen de países como el nuestro, Rusia o cualquiera dispuesto a sostenerlos. ¿Vivir de migajas es acaso resistir?
Un medio que aspire a credibilidad no puede convertirse en caja de resonancia de una dictadura. Así de simple. Defender a un régimen que ha expulsado a millones de cubanos y reprimido toda disidencia no es solidaridad, sino complicidad ideológica. Debería darles vergüenza.

