En una tensa entrevista televisiva, Piers Morgan confrontó al activista Cameron Kasky por haber acusado sin pruebas al presidente Donald Trump de participar en una red de tráfico sexual vinculada a Jeffrey Epstein. Tras varios minutos de presión, Kasky terminó admitiendo que mintió y ofreció una disculpa pública.
Durante una reciente emisión del programa Uncensored, el periodista británico Piers Morgan encaró directamente al activista estadounidense Cameron Kasky por haber afirmado en más de una ocasión, que el presidente Donald Trump estuvo involucrado en una supuesta red global de tráfico sexual encabezada por Jeffrey Epstein.
Morgan fue tajante: no se trataba de un error menor ni de una imprecisión, sino de “la acusación más repugnante que se puede hacer contra un hombre sin pruebas”, subrayando que vincular a alguien con tráfico de menores exige evidencia sólida, no conjeturas ideológicas.
“No fue un error, fue una mentira”
A lo largo del intercambio, Morgan desmontó el argumento de Kasky de que se trató de un “accidente”. El activista admitió que confundió la relación personal que Trump tuvo con Epstein con una supuesta participación en actividades criminales, reconociendo que no existe evidencia alguna de que el presidente haya estado involucrado en delitos de tráfico sexual.
Morgan insistió en que repetir una acusación falsa dos veces no puede calificarse como un simple error, sino como una mentira deliberada motivada por animadversión política. “Tu odio hacia Trump te llevó a decir algo que sabías que no podías probar”, sentenció el conductor.
La disculpa forzada en vivo
El clímax de la entrevista llegó cuando Morgan le ofreció a Kasky la oportunidad de disculparse públicamente, recordándole que Trump suele ver el programa (dijo que «siempre lo ve», a lo que su público rió). Ante la presión, el activista terminó diciendo:
“Señor Presidente, le pido disculpas por haber difundido accidentalmente algo que claramente es un engaño”.
Kasky incluso afirmó que espera que, con la publicación de más documentos relacionados con Epstein, Trump quede completamente reivindicado. Sin embargo, Morgan no dejó pasar la ambigüedad del mensaje y calificó la disculpa como “tibia” y “mal formulada”, dejando en claro que la responsabilidad de rectificar recaía exclusivamente en quien lanzó la acusación.
Más allá del cruce personal, la entrevista dejó una lección que el activista fanático no olvidará: acusaciones de esta gravedad no pueden hacerse a la ligera, especialmente desde plataformas con amplia difusión mediática. Morgan cerró el segmento remarcando que el daño reputacional causado por este tipo de afirmaciones persiste incluso después de una retractación parcial.
Los activistas woke han estado demasiado cómodos difamando a diestra y siniestra, porque tenían los medios y el discurso hegemónico. El giro es evidente.

