La detención de Diego Rivera Navarro, presidente municipal de Tequila, destapó una red de presuntos abusos de poder que va desde extorsión hasta señalamientos de violencia política. El caso se inserta en la llamada Operación Enjambre, un despliegue que apunta a prácticas sistemáticas de corrupción en gobiernos locales.
La mañana del martes 03 de febrero, autoridades estatales confirmaron la detención de Diego Rivera Navarro, alcalde en funciones del municipio de Tequila, Jalisco. El arresto se realizó como parte de la Operación Enjambre, un operativo coordinado que ha derivado en la captura de varios funcionarios municipales en distintas regiones del país, bajo sospechas de delitos graves vinculados al ejercicio abusivo del poder.
La noticia provocó un impacto inmediato no solo a nivel local, sino también en el ámbito político estatal, al tratarse del alcalde de uno de los municipios más emblemáticos de Jalisco, tanto por su valor cultural como por su relevancia económica.
¿De qué se le acusa?
De acuerdo con la información difundida por autoridades y reportes periodísticos, Rivera Navarro enfrenta acusaciones que incluyen extorsión, cobros irregulares, amenazas y un ejercicio prepotente del cargo. Las investigaciones apuntan a un patrón de gobierno marcado por presiones sistemáticas contra actores económicos y políticos del municipio.
Si bien las autoridades han sido cautelosas en la exposición pública de los expedientes, han confirmado que los delitos investigados no corresponden a un hecho aislado, sino a una conducta sostenida durante su gestión.
La Operación Enjambre ha sido presentada como un esfuerzo para desarticular redes de corrupción incrustadas en administraciones municipales. El nombre no es casual: las autoridades buscan evidenciar que estos esquemas no operan de manera individual, sino como estructuras donde confluyen funcionarios, operadores y beneficiarios.
En este contexto, la detención del alcalde de Tequila se convierte en uno de los casos más visibles hasta ahora, tanto por el perfil del detenido como por la gravedad de los señalamientos.
El municipio del candidato de Claudia
Tequila no es un municipio menor. Es una referencia nacional e internacional, con una industria que genera miles de empleos y proyecta la imagen de México en el mundo. Por ello, las acusaciones contra su alcalde han generado preocupación entre empresarios, trabajadores y ciudadanos, ante el daño institucional que puede provocar un gobierno local señalado por prácticas ilícitas. Y aquí tenemos el vídeo donde la presidente lo apoya muy entusiasta:
Diversos sectores han comenzado a exigir que las investigaciones lleguen hasta las últimas consecuencias y que no se trate únicamente de un golpe mediático, sino de un proceso judicial con resultados concretos.
Por ahora, Diego Rivera Navarro permanece a disposición de las autoridades competentes, mientras avanzan las diligencias legales. En los próximos días se espera que se definan con mayor claridad los cargos formales y la situación jurídica del edil.
El caso abre un debate más amplio sobre los mecanismos de control en los gobiernos municipales, la normalización de abusos de poder a nivel local y la efectividad real de los operativos anticorrupción cuando se enfrentan a estructuras políticas consolidadas.

