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Tras atacar públicamente a ICE y usar los Grammy como tribuna ideológica, Bad Bunny es ahora celebrado por directivos de la NFL como figura “unificadora”. El problema no es el artista: es una élite que se arrodilla ante el activismo más burdo.

Bad Bunny ya no actúa como músico que ocasionalmente opina de política. Actúa como activista ideológico con escenario premium. Durante los premios Grammy, lanzó un mensaje explícito contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), utilizando uno de los eventos más vistos del planeta para deslegitimar a una agencia federal encargada de hacer cumplir la ley migratoria.

No fue una metáfora artística ni una ambigüedad poética. Fue un mensaje político directo, deliberado y confrontacional. Y fue celebrado por todos aquellos privilegiados que tienen una mansión en Los Ángeles, donde no dejan que entre ningún indocumentado, ni pretenden devolver a pueblos originarios, pero tienen suficiente cara para andar de moralistas desde Hollywood.

Esto, amigos, es agitprop: propaganda ideológica simplona, diseñada para provocar aplausos fáciles en una industria que premia el activismo siempre que vaya en la dirección correcta.

Y la NFL… encantada de aplaudir

Según La Jornada, el comisionado de la NFL, Roger Goodell, expresó su deseo de que Bad Bunny “una a la gente” durante el Super Bowl. La afirmación es casi insultante.

¿Unir a quién?
¿Bajo qué valores?
¿Con qué mensaje?
¿Perrear solas?
¿Que les m**n el c**o?

La NFL no es ingenua. Sabe perfectamente que Bad Bunny no es una figura neutral, sino un símbolo del progresismo cultural latino, hostil a la autoridad, al orden institucional y a cualquier política migratoria que no sea frontera abierta y sentimentalismo televisivo.

Aun así, no solo lo tolera: lo promueve.

Bad Bunny puede decir lo que quiera. Está en su derecho de expresarse así sea primitivamente. Lo escandaloso es que instituciones con enorme influencia social lo presenten como «unificador», cuando su discurso es abiertamente divisivo, ideológico y agresivo. Ir contra la ley es agresivo.

Bad Bunny es, sin dudas, la cereza del pastel en el declive cultural y moral de occidente.

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