El ex príncipe Andrés de York, hermano del rey Carlos III, fue detenido este miércoles en el Reino Unido en el marco de las investigaciones relacionadas con los archivos del financiero Jeffrey Epstein.
La detención marca un hecho sin precedentes en la historia reciente de la monarquía británica: se trata del primer arresto de un miembro de la realeza en casi 400 años. Andrés, quien ya había sido apartado de la vida pública y despojado de funciones oficiales tras el escándalo Epstein, enfrenta ahora acusaciones formales por presunta conducta indebida derivada de su relación con el empresario estadounidense.
Su participación es demasiado evidente
El nombre de Andrés apareció en múltiples ocasiones en los documentos judiciales vinculados a Epstein, quien fue acusado de tráfico sexual de menores y murió en 2019 mientras estaba bajo custodia en Nueva York. Aunque el ex príncipe negó reiteradamente haber cometido actos ilegales, su cercanía con Epstein, incluyendo encuentros documentados y fotografías públicas, provocó una crisis reputacional que llevó a su retiro de la vida oficial en 2019.
En 2022, Andrés llegó a un acuerdo extrajudicial en una demanda civil presentada en Estados Unidos, sin admitir culpabilidad. Sin embargo, la publicación y revisión de nuevos archivos relacionados con la red de Epstein reactivaron la presión judicial y política.
Carlos III se desmarcó
Tras conocerse la detención, el rey Carlos III emitió un mensaje en el que subrayó la importancia de que las instituciones actúen con independencia y conforme al Estado de derecho. Aunque el comunicado no entró en detalles sobre el proceso judicial, el mensaje fue interpretado como un respaldo a la actuación de las autoridades y un intento de marcar distancia institucional.
Desde hace años, el Palacio de Buckingham había reducido progresivamente el papel público de Andrés. La decisión de retirarle títulos honoríficos y responsabilidades oficiales fue vista como una estrategia para proteger la estabilidad de la Corona ante el impacto del escándalo.
Golpe a los «royals»
La detención del ex príncipe representa uno de los episodios más delicados para la familia real británica en las últimas décadas. Más allá del desenlace judicial, el caso vuelve a colocar bajo escrutinio la relación de figuras influyentes con Epstein y su red de contactos internacionales.
Las autoridades no han detallado aún los cargos específicos ni el calendario del proceso. Se espera que en los próximos días se definan las condiciones legales del ex miembro de la realeza y el curso que seguirá el caso en tribunales. La investigación continúa, pero en Estados Unidos, nadie tiene corona.

