Rafael López Aliaga en Lima, Perú, el 14 de abril. Foto: John Reyes (EFE)

El candidato presidencial católico López Aliaga convoca Gran Marcha Nacional para el miércoles 6 de mayo, contra las irregularidades presentadas en el proceso electoral del 12 de abril del 2026, que estarían llevando a una opción de extrema izquierda a segunda vuelta contra la socialdemócrata Fujimori.

La convocatoria se desarrollará en el Campo de Marte, en Jesús María (Lima, Perú) desde las 5:00 p. m., con el objetivo de exigir transparencia en el proceso y defender los verdaderos resultados emitidos en las urnas.

Un proceso nada transparente

La iniciativa también surge en un escenario marcado por cuestionamientos al sistema electoral, luego de reportes de ciudadanos que no pudieron ejercer su derecho al sufragio el pasado 12 de abril. La movilización busca canalizar ese descontento bajo una consigna de protesta pacífica.

La marcha se desarrollará bajo el lema “No es solo un voto, es tu futuro y no se negocia”, una frase que sintetiza el mensaje central del postulante y millones de personas. La convocatoria enfatiza la importancia de la participación ciudadana como mecanismo de vigilancia democrática.

Exigencias y preocupaciones

El manifiesto de la movilización detalla tres ejes principales: garantizar el respeto al derecho al voto, demandar claridad en el conteo y asegurar que prevalezca la decisión ciudadana. Estas demandas apuntan directamente a los organismos encargados de los comicios. Además, los organizadores han advertido sobre un riesgo de fraude, señalando la posibilidad de que se intente alterar los resultados para favorecer a determinados bloques políticos.

Las denuncias se intensificaron tras la jornada del 12 de abril, cuando miles de electores no lograron sufragar debido a retrasos en la distribución de material y la no apertura de locales de votación. Este hecho generó una ola de críticas hacia las autoridades. Como consecuencia, el entonces jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, presentó su renuncia irrevocable en medio de un investigación por presuntos delitos de colusión agravada y omisión de actos funcionales. Asimismo, se le dictó impedimento de salida del país por 18 meses.

El anuncio cierra con un mensaje de urgencia dirigido a la población que percibe riesgos en la estabilidad institucional del país. El énfasis está puesto en la movilización pacífica como herramienta de presión democrática. Se espera que la marcha congregue a diversos sectores de la sociedad civil, en un contexto donde crece la demanda por garantías claras en el cierre del proceso electoral. El desenlace de la misma podría marcar un punto de inflexión en el clima político previo a la segunda vuelta.

La última denuncia: fraude digital

Rafael López Aliaga denunció una irregularidad estructural en el sistema electoral utilizado en Lima, el llamado sistema STAE, que reemplaza las actas físicas por registros completamente digitales. Según explica, esto implica que toda la información electoral, desde votos hasta firmas y datos de mesa, queda concentrada en una plataforma que no puede ser auditada externamente, lo que elimina la posibilidad de verificación independiente.

Advierte que, al tratarse de un sistema cerrado, no hay forma de comprobar si los datos han sido alterados o si las firmas digitales corresponden realmente a los miembros de mesa, lo que pone en duda la transparencia del proceso electoral .

Además, cuestiona directamente las cifras oficiales difundidas por las autoridades electorales, particularmente la afirmación de que el 30% de mesas se instaló después del mediodía. López Aliaga asegura que, tras analizar las actas digitales con apoyo de inteligencia artificial, no existe evidencia que respalde esa versión, ya que el 100% de las actas indicaría aperturas antes del mediodía.

Más grave aún, sostiene que se han detectado múltiples registros de mesas abiertas en horas imposibles, como la madrugada, incluso a la 1 o 2 a.m., lo que evidenciaría fallas básicas en el sistema, como el registro incorrecto de fecha y hora. Para él, estos errores no son menores, sino señales de un sistema defectuoso desde su origen, lo que compromete seriamente la credibilidad de todo el proceso electoral.

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