El empresario Bill Gates comparecerá el próximo 10 de junio ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en el marco de la investigación sobre el caso de Jeffrey Epstein.
La audiencia será liderada por el Comité de Supervisión del Congreso, que busca esclarecer el alcance de las relaciones entre Epstein y diversas figuras influyentes del mundo político, empresarial y financiero.
No se trata de un trámite menor. El comité ha citado a múltiples figuras relevantes, lo que revela que el caso Epstein sigue lejos de cerrarse, incluso años después de su muerte en 2019.
“Fue un error enorme”
Gates ya ha reconocido públicamente que su relación con Epstein fue una grave equivocación. En entrevistas recientes, llegó a calificar su conducta como una “insensatez” y aseguró que lamenta profundamente haber mantenido contacto con él.
El magnate ha insistido en que sus encuentros con Epstein, que comenzaron alrededor de 2011, tenían como objetivo explorar posibles donaciones para proyectos filantrópicos, particularmente en el ámbito de la salud global.
Sin embargo, ese argumento no ha logrado disipar las dudas, sobre todo porque varios de esos encuentros ocurrieron después de que Epstein ya había sido condenado por delitos sexuales en 2008.
Ahí está el punto crítico: no fue una relación previa a los escándalos, sino posterior a ellos.
Hay más que mails…
El caso tomó un nuevo giro en 2026 tras la publicación de millones de documentos vinculados a Epstein. Entre ellos, aparecieron borradores de correos electrónicos en los que el propio Epstein hacía afirmaciones comprometedoras sobre Gates.
Aunque el equipo del empresario ha calificado esos correos como falsos o no verificados, su existencia ha alimentado la presión pública y política.
Además, fotografías y registros incluidos en los llamados “Epstein Files” muestran la cercanía entre ambos en distintos encuentros, lo que refuerza la necesidad, según el Congreso, de obtener respuestas bajo juramento.
“No hice nada ilícito”
Frente a las acusaciones y sospechas, Gates ha sido consistente en su defensa: asegura que nunca participó ni presenció conductas ilegales relacionadas con Epstein.
También ha negado haber visitado la isla privada del financiero, uno de los principales escenarios de los abusos denunciados.
Sin embargo, el problema ya no es solo legal, sino también moral y reputacional. Incluso dentro de su entorno cercano, como en el caso de su exesposa Melinda French Gates, se ha cuestionado su criterio al mantener contacto con una figura como Epstein.
La comparecencia de Gates no es un hecho aislado. Forma parte de una investigación más amplia que ha alcanzado a políticos, empresarios y figuras públicas de alto perfil.
El caso Epstein ha dejado al descubierto una red de relaciones incómodas entre poder, dinero y silencio. Y el Congreso parece decidido a empujar esa investigación hasta el final.
La pregunta de fondo no es solo qué hizo Gates, sino que sabían y que ignoraron deliberadamente quienes se relacionaron con Epstein incluso después de sus crímenes conocidos.

