El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ordenó a diplomáticos estadounidenses en todo el mundo que presionen a gobiernos extranjeros para que adopten una postura más firme contra Irán, en medio de la creciente escalada del conflicto en Medio Oriente.
Según un cable interno del Departamento de Estado, Rubio instruyó a las embajadas y consulados a instar a sus contrapartes a designar como organizaciones terroristas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y al grupo libanés Hezbolá, en aquellos países donde aún no han sido catalogados de esa manera.
El documento señala que esta medida busca aumentar la presión internacional sobre el régimen iraní y limitar su capacidad de financiar y ejecutar actividades terroristas a nivel global. “Tal designación intensificará la presión sobre el régimen iraní y limitará su capacidad para patrocinar actividades terroristas”, indica el texto.
La directiva también subraya que la administración estadounidense considera clave la acción coordinada entre aliados, al estimar que la presión conjunta resulta más efectiva que las medidas unilaterales para modificar el comportamiento de Teherán.
Esta iniciativa se produce en un contexto de alta tensión, marcado por operaciones militares recientes de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, así como por advertencias sobre un “riesgo elevado de ataque” por parte de Irán y sus grupos aliados en la región.
El llamado de Rubio refleja el esfuerzo de Washington por consolidar un frente internacional más amplio contra el régimen iraní, aunque algunos aliados han mostrado reticencias a involucrarse plenamente en las acciones impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.

