Después de oficializarse su salida de la Secretaría de Educación Pública, Marx Arriaga confirmó que acudirá al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje para impugnar su separación del cargo. El relevo administrativo no cierra el conflicto: lo traslada ahora al terreno legal.
La salida de Marx Arriaga de la Secretaría de Educación Pública se concretó oficialmente este jueves. Sin embargo, lejos de cerrar el episodio, el exdirector editorial anunció que impugnará su separación ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje.
El conflicto, por tanto, no termina: cambia de escenario. De lo administrativo pasa a lo legal.
Adela Micha lo acabó
Tras conocerse la salida, la periodista Adela Micha lanzó una de las críticas más directas contra la gestión de Arriaga en los libros de texto.
En una intervención ampliamente difundida en redes sociales, cuestionó la calidad de los materiales educativos con una frase que rápidamente se viralizó:
«Los alumnos no saben ni hacer una regla de tres. La neta, si los libros de texto de Arriaga son tan chingones, ¿por qué car**** no han ayudado a resolver estos problemas?»
La declaración encapsula el malestar de sectores que han criticado el enfoque pedagógico implementado en los últimos años, señalando presuntas deficiencias en contenidos básicos como matemáticas y comprensión lectora.
Verástegui: “La educación está en grave peligro”
Desde otro frente político, el activista y productor Eduardo Verástegui también reaccionó a la salida de Arriaga.
Su mensaje introduce un elemento adicional: la crítica no solo a Arriaga, sino a la orientación ideológica general del proyecto educativo y al nombramiento de su sustituta.
Denuncias internas y presión externa
A la discusión pública se suman reportes de El Universal que señalan denuncias por presuntos malos tratos y solicitudes de “moches” durante la gestión de Arriaga.
Aunque no existe resolución judicial sobre esos señalamientos, el contexto contribuyó a que su salida se diera en medio de un clima de cuestionamiento interno y externo.
Mientras la presidente ha reiterado que los libros de texto no serán rehechos y que el proyecto continúa, la impugnación laboral abre un nuevo frente jurídico. El sujeto buscará hasta el final ganar todo lo posible con su defensa de siempre: ir contra él es ir contra Obrador. Veremos cómo se desenvuelven los hechos.

