En medio de la controversia por la salida de Marx Arriaga y las tensiones internas en la Secretaría de Educación Pública, la presidente Claudia Sheinbaum cerró la puerta a una revisión integral de los libros de texto gratuitos. No habrá reinicio del proyecto editorial, solo ajustes «perfectibles» dentro de la misma línea educativa.
La presidente Claudia Sheinbaum negó que los libros de texto gratuitos deban rehacerse tras la salida de Marx Arriaga de la Secretaría de Educación Pública. En declaraciones recogidas por N+, afirmó que los materiales educativos «no son patrimonio de una persona» y que siempre pueden perfeccionarse. Esto solo demuestra lo evidente: no puede pelearse con López Obrador y Arriaga «transformó» la educación mexicana al obradorismo.
La declaración no es menor, es temor. Si ella rompe con AMLO, MORENA se puede desmoronar. Por eso su mensaje estrella es insistir en «la nueva escuela mexicana».
Mensaje de continuidad
Sheinbaum buscó despersonalizar la polémica. Al afirmar que los libros no pertenecen a una figura específica, intenta cerrar la puerta a la narrativa de que la salida de Arriaga obligaría a rehacer el proyecto editorial. Este último fue muy astuto al usar su identidad «obradorista» como escudo, porque ahora tiene hasta la osadía de decir que solo las Fuerzas Armadas lo sacarán del SEP. ¿Saben qué es gracioso? Que Sheinbaum aún no lo saca, ¿por qué?
Desde la óptica del Ejecutivo, los libros forman parte de una «transformación educativa estructural», no de una agenda individual, lo cual sabemos que es una excusa. Cambiar completamente los materiales implicaría reconocer errores de fondo, algo que el gobierno no está dispuesto a admitir.
La presidente señaló que todo material educativo es perfectible. Sin embargo, matizó que ello no significa que deban rehacerse desde cero. Se admite que puede haber ajustes técnicos o mejoras, pero se descarta una revisión integral del modelo pedagógico implementado en años recientes.
Adoctrinamiento marxista
El debate por los libros de texto no es nuevo. Desde su rediseño, diversos académicos, organizaciones civiles y actores políticos cuestionaron la ausencia de ciertos contenidos tradicionales, el enfoque pedagógico adoptado y la narrativa histórica presentada en algunos materiales.
La salida de Arriaga parecía abrir la posibilidad de un giro. Sin embargo, la declaración presidencial sugiere que no habrá cambios estructurales.
La prioridad parece ser contener la crisis sin abrir un nuevo frente político en el ámbito educativo.

