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En las últimas horas, el congresista republicano por Kentucky, Thomas Massie, publicó un hilo en X que ha sacudido las redes y revivido el debate sobre la transparencia en el caso Jeffrey Epstein. Lejos de ser solo otro escándalo político, el mensaje de Massie expone una verdad incómoda: después de años de promesas de “drenar el pantano” y con un Departamento de Justicia supuestamente alineado con Trump, siguen apareciendo indicios de que nombres poderosos están siendo protegidos.

El hilo es una respuesta directa a las publicaciones de Massie exigiendo más desclasificaciones. En pocas horas, el DOJ reaccionó desclasificando (o “unredacting”) información clave. Pero lo revelado genera más preguntas que respuestas. Aquí el tuit de Massie mostrando cómo se había publicado el documento original y cómo, luego de su petición junto al congresista por California, Ro Khanna, se revelaron todos los nombres de la lista, menos los de dos víctimas.

Les Wexner, señalado como “co-conspirador”

Uno de los puntos centrales del hilo es la desclasificación de un documento del FBI de 2019 que etiqueta a Les Wexner, el multimillonario fundador de Victoria’s Secret y antiguo cliente principal de Epstein, como co-conspirador en tráfico sexual de menores.

Kash Patel, actual director del FBI, declaró ante el Congreso en 2025 que no existía evidencia creíble de que Epstein hubiera traficado víctimas a otras personas además de sí mismo. Sin embargo, el documento del FBI (que permaneció parcialmente redactado hasta esta noche) lista a Wexner explícitamente como co-conspirador. El DOJ argumentó que el nombre de Wexner ya aparecía miles de veces en los archivos y que no ocultaban nada… pero ¿por qué estaba tapado en primer lugar?

Citando un tuit de Todd Blanche, que trabaja en la Fiscalía General, donde afirma que el DOJ no ha sido poco transparente porque Wexler aparece en muchos otros documentos, Massie señaló: «Esto es significativo porque Kash Patel testificó ante el Congreso que el FBI no tenía pruebas de otros traficantes sexuales. Este es el propio documento del FBI de 2019 que incluye a Wexner como cómplice en el tráfico sexual infantil. No se corrigió hasta esta noche».

Massie lo resume fríamente: si el FBI tenía esto desde 2019, ¿por qué Patel dijo lo contrario? Esto abre la puerta a acusaciones de perjurio o, al menos, de información incompleta ante el Congreso.

Los «posiblemente implicados» que seguían ocultos

Massie y el congresista demócrata por California, Ro Khanna, revisaron versiones sin redactar de los archivos y detectaron al menos seis nombres de hombres ricos y poderosos que el DOJ había ocultado sin justificación clara (más allá de proteger “nombres de víctimas”).

Tras la presión pública, el DOJ desclasificó varios de ellos. El argumento oficial era que los documentos contenían nombres de víctimas y por eso había que redactar todo (redactar es tapar).

Massie responde: “Se pueden redactar los nombres de las víctimas y publicar los de los hombres implicados. La ley lo permite”.

El Sultán Ahmed bin Sulayem y el “video de tortura”

El punto más impactante del hilo es la admisión tácita del DOJ de que Sultan Ahmed bin Sulayem, presidente y CEO de DP World (una de las mayores empresas logísticas del mundo, que controla el 10% del tráfico de contenedores global), fue quien envió o reaccionó a un video de tortura dirigido a Epstein.

  • Massie presionó para desclasificar una dirección de correo electrónico que aparecía redactada.
  • Al investigarla, descubrió que pertenecía al sultán.
  • Hasta esta noche, nadie sabía públicamente quién había enviado ese material. El DOJ defendía la redacción alegando protección de datos personales, pero Massie lo rebate: la ley obliga a proteger información de víctimas, no de quienes envían “torture porn” a Epstein. yahoo.com

Emails posteriores revelados muestran que bin Sulayem mantuvo correspondencia con Epstein durante más de una década después de su condena de 2008, incluyendo mensajes explícitos sobre sexo y negocios.

El hilo de Massie no acusa directamente a nadie de nuevos delitos (los documentos del FBI de 2019 ya hablaban de «evidencia limitada» contra Wexner, por ejemplo). Lo que sí expone es un patrón preocupante:

  • Resistencia sistemática a revelar nombres de élites, incluso cuando ya hay indicios de implicación.
  • Contradicciones entre declaraciones oficiales (Patel) y documentos internos del FBI.
  • Protección selectiva que parece trascender administraciones: tanto demócratas como republicanos han tardado en soltar la información completa.

Massie, conocido por su independencia y escepticismo hacia el establishment a pesar de ser republicano, está usando su plataforma para forzar transparencia. Su mensaje final es claro: la ley exige proteger a las víctimas, no a los poderosos que pudieran haber participado o facilitado los crímenes de Epstein.

¿Hasta dónde llega la red de Epstein? ¿Cuántos nombres siguen ocultos detrás de redacciones «por privacidad»? Y lo más importante: ¿habrá consecuencias reales para quienes mintieron al Congreso bajo juramento o protegieron a los implicados?

Massie ha demostrado que la presión pública funciona. En pocas horas logró que el DOJ retrocediera y desclasificara información que llevaba años enterrada. Pero esto es solo una batalla. La guerra por la verdad completa en el caso Epstein continúa.

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