Una empresa vinculada a un amigo cercano de Adán Augusto López Hernández confirmó que dos de sus embarcaciones fueron aseguradas por presuntos vínculos con el huachicol, tras una intervención de la SEIDO, unidad especializada de la Fiscalía General de la República.
El caso vuelve a colocar en el centro del debate las redes de poder, amistades políticas y presuntas operaciones ilegales relacionadas con el robo y tráfico de combustible, uno de los delitos más lucrativos del crimen organizado en México.
De acuerdo con la propia empresa, las autoridades federales aseguraron dos barcos como parte de una investigación en curso por huachicol, delito que incluye no solo el robo de combustible, sino también su transporte, almacenamiento y comercialización ilegal.
La confirmación se dio luego de que se hiciera pública la participación de la SEIDO, lo que indica que el caso no es administrativo ni menor, sino que se investiga bajo el marco de delincuencia organizada y delitos federales.
Vínculo con Adán Augusto
Aunque hasta ahora no existe imputación directa contra Adán Augusto López, el señalamiento de que la empresa pertenece a un amigo cercano del exsecretario de Gobernación ha generado fuertes cuestionamientos políticos, especialmente por el discurso oficial de combate frontal al huachicol impulsado por el actual gobierno.
El vínculo personal no implica responsabilidad penal automática, pero sí plantea dudas legítimas sobre el entorno político, empresarial y de protección informal que rodea este tipo de operaciones.
El caso revela una modalidad menos expuesta del robo de combustible: el huachicol por vía marítima, una operación compleja que requiere infraestructura, logística, permisos y, en muchos casos, niveles de tolerancia institucional.
Expertos en seguridad han advertido que este tipo de esquemas no suele operar sin conocimiento de autoridades locales o federales, lo que vuelve especialmente sensible la investigación.
Cero explicaciones
Hasta el momento, Adán Augusto López no ha emitido una postura pública sobre el aseguramiento de los barcos ni sobre su relación con el empresario involucrado. Tampoco se ha informado si habrá investigaciones por posibles conflictos de interés o responsabilidades indirectas.
El silencio contrasta con la gravedad del delito investigado y con la narrativa oficial de “cero tolerancia” al huachicol, uno de los principales compromisos del gobierno federal.
Más allá de lo que determinen las autoridades judiciales, el caso tiene implicaciones políticas profundas. El aseguramiento de embarcaciones por huachicol, ligadas a personas cercanas a figuras clave del poder, erosiona la credibilidad del discurso anticorrupción y refuerza la percepción de dobles estándares.
La investigación sigue abierta y será clave observar hasta dónde llega la actuación de la SEIDO y si el caso se mantiene en el terreno técnico o se diluye en el ruido político.

