Captura de Pantalla | Ghislaine Maxwell en su celda

Ghislaine Maxwell, exsocialité británica y cómplice de Jeffrey Epstein, volvió al centro del huracán político y judicial en Estados Unidos al negarse a responder preguntas ante el Congreso, acogiéndose a la Quinta Enmienda de la Constitución. Su silencio reaviva las dudas sobre la red de poder, dinero e influencias que rodeó durante años al financiero fallecido en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico sexual.

Maxwell se acoge a la Quinta Enmienda

Ghislaine Maxwell, de 64 años y actualmente cumpliendo una condena de 20 años de prisión por tráfico sexual de menores, fue citada a declarar ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes. El objetivo de la comparecencia era interrogarla sobre los crímenes cometidos junto a Jeffrey Epstein y sobre la posible implicación de otros cómplices y figuras influyentes.

Sin embargo, durante la audiencia, Maxwell decidió acogerse a su derecho a no autoincriminarse, amparado por la Quinta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Según explicó a la prensa el presidente del Comité, el republicano James Comer, la acusada se negó a responder a las preguntas planteadas, lo que calificó como “muy decepcionante”.

Condenada pero clave en el caso Epstein

Maxwell es, hasta la fecha, la única persona condenada por delitos directamente relacionados con la red de explotación sexual vinculada a Epstein. En 2021 fue hallada culpable de captar y suministrar niñas menores de edad al financiero, quien mantenía estrechos lazos con altos ejecutivos de empresas, políticos, celebridades y académicos de primer nivel.

La comparecencia de Maxwell ante el Congreso se realizó de forma virtual desde la prisión federal de mínima seguridad en Texas donde cumple condena, a la que fue trasladada el año pasado tras reunirse en dos ocasiones con el fiscal general adjunto Todd Blanche. Su figura sigue siendo considerada una pieza central para desentrañar hasta dónde llegó la red de contactos y favores que rodeó a Epstein durante años.

Exigencias de clemencia e inmunidad

Los abogados de Maxwell plantearon condiciones muy claras antes de una eventual colaboración plena con el Congreso. Según reveló James Comer, la defensa comunicó que su clienta estaba dispuesta a testificar de manera sustantiva solo si, previamente, el presidente Donald Trump le concedía clemencia.

Además, los representantes legales de Maxwell presionaron para que el Congreso le otorgara inmunidad legal por cualquier información que pudiera proporcionar en su testimonio. Sin embargo, los legisladores rechazaron esa posibilidad, dejando a Maxwell expuesta a eventuales nuevas responsabilidades penales si revelaba detalles incriminatorios.

Este choque entre las exigencias de la defensa y la negativa de los congresistas ha terminado de bloquear, por el momento, cualquier colaboración significativa de Maxwell con la investigación parlamentaria.

Documentos masivos y presiones políticas

El contexto de la comparecencia no puede entenderse sin la reciente publicación por parte del Departamento de Justicia de millones de documentos, fotografías y vídeos relacionados con la investigación sobre Epstein. Este voluminoso material ha alimentado el interés público y la presión política para esclarecer la verdadera dimensión de la red de abusos y para identificar a todos los implicados.

El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, con mayoría republicana, busca aprovechar este impulso para llamar a declarar a figuras clave que tuvieron relación con Epstein. En este escenario, la negativa de Maxwell a responder y su apuesta por la Quinta Enmienda refuerzan la sensación de que aún hay información relevante que no ha salido a la luz.

Los Clinton en el punto de mira del Congreso

Entre las figuras políticas citadas por el comité se encuentran el expresidente Bill Clinton y la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, requeridos para testificar sobre sus interacciones con Jeffrey Epstein. Su nombre ha aparecido en múltiples ocasiones vinculado a viajes y encuentros con el financiero, lo que ha alimentado especulaciones y acusaciones en el terreno mediático y político.

Los Clinton han solicitado que sus declaraciones se realicen de forma pública. Alegan que una audiencia abierta es la mejor manera de evitar que los republicanos utilicen su testimonio con fines partidistas y de garantizar transparencia ante la opinión pública. Esta postura refleja la sensibilidad política del caso, en un clima de fuerte polarización en Washington.

La muerte de Epstein en una cárcel de Nueva York en 2019, oficialmente registrada como suicidio, no ha cerrado el debate social y político en torno a la red de abusos y encubrimientos que presuntamente operó durante décadas. El hecho de que Maxwell sea la única condenada hasta ahora por delitos relacionados directamente con el financiero alimenta la percepción de que muchos nombres importantes siguen sin rendir cuentas.

La combinación de millones de documentos desclasificados, la resistencia de testigos clave a declarar sin garantías y la citación de figuras políticas de alto perfil augura que el llamado “caso Epstein” continuará ocupando titulares. La estrategia de silencio de Maxwell, amparada en la Quinta Enmienda, podría prolongar aún más la incertidumbre sobre quiénes sabían qué, y hasta dónde se extendió realmente la red de poder, sexo y dinero que rodeó al financiero caído en desgracia.

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