Imagen: NeoPolitics

El Departamento de Educación de Estados Unidos publicó una nueva guía oficial que reafirma de manera explícita el derecho de estudiantes y personal escolar a rezar y expresar su fe en escuelas públicas, siempre que dichas expresiones sean voluntarias y no impuestas por la institución.

La aclaración llega en un contexto marcado por años de confusión, autocensura y, en algunos casos, hostilidad hacia cualquier manifestación religiosa dentro del ámbito educativo, especialmente cuando se trata del cristianismo.

Qué dice exactamente la nueva orientación

La guía recuerda que la libertad religiosa está protegida por la Primera Enmienda y que los estudiantes no pierden sus derechos constitucionales al entrar a una escuela pública. Esto incluye la posibilidad de rezar de forma individual o grupal, leer textos religiosos, discutir su fe con otros estudiantes y organizar clubes religiosos en igualdad de condiciones con otros grupos no curriculares.

El documento subraya que las escuelas no pueden promover una religión, pero tampoco pueden hostigar, restringir o discriminar a quienes manifiestan creencias religiosas de manera pacífica y voluntaria.

Durante décadas, muchos distritos escolares interpretaron de forma errónea la separación Iglesia Estado, tratándola como una prohibición total de la religión en espacios públicos. El resultado fue una cultura institucional donde rezar, mencionar a Dios o portar símbolos religiosos era visto como algo sospechoso o incluso sancionable.

La nueva guía busca corregir esa distorsión: el Estado debe ser neutral, no hostil. Neutralidad no significa expulsar la fe del espacio público, sino no imponer ni prohibir creencias.

El papel de organizaciones provida y religiosas

Organizaciones como CatholicVote han celebrado la publicación de esta guía, al considerarla un paso necesario para frenar la creciente secularización coercitiva que se había instalado en muchas escuelas bajo el argumento del “pluralismo”.

Desde esta perspectiva, la defensa del derecho a rezar no es solo una cuestión religiosa, sino un asunto central de libertad civil y coherencia constitucional.

La libertad religiosa es un derecho

Más allá del ámbito educativo, el documento envía una señal clara: el Estado no es árbitro de conciencias ni censor de creencias. En una época donde otras expresiones ideológicas reciben protección preferente, la reafirmación del derecho a la oración marca un giro relevante en la conversación sobre libertades fundamentales.

El desafío ahora será que los distritos escolares apliquen la guía de forma honesta y uniforme, sin reinterpretaciones que vuelvan a vaciarla de contenido.

La guía del Departamento de Educación no crea nuevos derechos, sino que recuerda algo esencial: la libertad religiosa no es una concesión del Estado, sino un derecho previo que el Estado está obligado a respetar.

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