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Cuba enfrenta una crisis inédita de combustible para la aviación que deja a todos sus aeropuertos internacionales sin queroseno al menos durante un mes, golpeando de lleno al turismo y la conectividad aérea de la isla, mientras Rusia se mueve para ofrecer apoyo urgente y evitar que miles de viajeros, entre ellos unos 4,000 turistas rusos, queden varados.

Crisis de combustible en los aeropuertos cubanos

El gobierno cubano informó vía NOTAM a las aerolíneas internacionales que, a partir del 10 de febrero y hasta el 11 de marzo, no podrá suministrar combustible para aviones en ninguno de sus aeropuertos internacionales.

La escasez de jet fuel se enmarca en una crisis energética más amplia, marcada por dificultades para importar petróleo y derivados, lo que ha dejado a la isla dependiendo de un suministro externo cada vez más limitado.

La suspensión del suministro obliga a las aerolíneas a planear escalas técnicas en terceros países para repostar o incluso a replantear sus rutas hacia y desde Cuba.
Esta situación amenaza con agravar aún más la ya frágil recuperación del turismo cubano tras la pandemia, las sanciones de Estados Unidos y los problemas estructurales de la economía local.

Apoyo político, energético y turístico

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reconoció que la situación energética en Cuba es “realmente crítica” y afirmó que Moscú está en intensos contactos con La Habana para buscar soluciones y “hacer todo lo posible” por ayudar. Rusia explora distintas vías de apoyo, desde el envío de combustible hasta mecanismos de cooperación que permitan, al menos, paliar el impacto inmediato en la operación de los aeropuertos.

Uno de los objetivos declarados por Moscú es garantizar el retorno y la movilidad de unos 4,000 turistas rusos que actualmente se encuentran en la isla, mientras los vuelos se mantienen operando con normalidad por ahora. El acercamiento refuerza el histórico vínculo político entre Rusia y Cuba, y abre la puerta a un papel más activo de Moscú en la seguridad energética del país caribeño frente a la presión occidental.

¡Estados Unidos tiene la culpa!

Desde La Habana y Moscú se apunta a las sanciones de Estados Unidos como el principal factor de la actual escasez de combustible, al limitar las importaciones de crudo y derivados hacia Cuba. Un ordenamiento de Washington ha amenazado con aranceles a los países que suministren petróleo a la isla, bajo el argumento de riesgos para la seguridad nacional, encareciendo y complicando aún más el acceso a energía.

Estas medidas han acelerado el colapso de las fuentes tradicionales de abastecimiento, especialmente desde Venezuela, que ya venía reduciendo envíos por sus propios problemas de producción. En este contexto, la crisis aérea es solo la expresión más visible de un cuadro energético general en el que Cuba solo produce alrededor de un tercio de sus necesidades y depende del resto vía importaciones.

Reactivar la isla

El anuncio de que Cuba no puede suministrar combustible a aviones golpea directamente a uno de los pocos motores de ingreso de divisas que le quedan al país: el turismo internacional. Las aerolíneas internacionales que vuelan desde Estados Unidos, Europa y la región deberán rediseñar rutas, asumir mayores costos o recortar frecuencias, lo que se traduce en menos visitantes y menos ingresos para la isla.

La Unión de la Industria Turística Rusa advierte que, aunque hoy los vuelos programados siguen operando, la incertidumbre sobre el suministro puede alterar la logística y la planificación de paquetes turísticos hacia Cuba. Hoteles, restaurantes, servicios de transporte y miles de empleos ligados al sector podrían resentir en semanas la caída de llegadas y el temor de los viajeros a quedar atrapados por cancelaciones o cambios de último minuto.

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