Una denuncia difundida en Jalisco expone presuntos vínculos entre el alcalde de Tequila y el crimen organizado: el edil habría reconocido obedecer a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Una acusación que circula en Tequila, Jalisco, ha encendido las alarmas sobre la penetración del narcotráfico en gobiernos municipales. De acuerdo con la denuncia, el alcalde del municipio habría afirmado ser “subordinado” de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
En el testimonio de un comerciante, fechado el 5 de agosto, la víctima afirmaba temer por su vida tras asegurar que el alcalde de Tequila le habría dicho que contaba con el respaldo del CJNG.
“Temo por mi vida porque esta persona me ha dicho que lo apoya el Cártel Jalisco Nueva Generación y si no le cree, que vea el concierto que le hizo al patrón ‘El Mencho’ con Los Alegres del Barranco”, señala el documento, el cual detonó la investigación en su contra.
El señalamiento no solo apunta a una relación de convivencia o presión, sino a una supuesta obediencia directa al jefe del grupo criminal que hoy domina amplias zonas del occidente del país y es considerado uno de los más violentos y poderosos de México.
Según la información revelada, la denuncia forma parte de una investigación que describe cómo el alcalde habría reconocido, en conversaciones privadas, que el verdadero “patrón” en la región no era el gobierno ni las autoridades estatales, sino El Mencho. Este tipo de afirmaciones, de confirmarse, implicarían un grado extremo de captura del poder local por parte del crimen organizado.
Tequila, municipio emblemático por su valor histórico, turístico y económico, se convierte así en símbolo de un problema estructural: ayuntamientos vulnerables, cooptados o directamente sometidos por organizaciones criminales que imponen reglas, controlan territorios y condicionan decisiones públicas.
Los narcos gobiernan
El CJNG ha construido su poder no solo a través de la violencia, sino mediante la infiltración sistemática de policías municipales, administraciones locales y economías regionales. En estados como Jalisco, Michoacán y Colima, su influencia se ha traducido en extorsiones, cobro de “derecho de piso” y control de rutas estratégicas.
Que un alcalde admita subordinación al líder del cártel revela hasta qué punto el Estado ha sido desplazado en ciertas zonas, dejando a los ciudadanos bajo el dominio de estructuras criminales que operan con total impunidad.
Hasta el momento, no se ha informado de una postura clara por parte del gobierno estatal ni de acciones inmediatas para separar del cargo al edil señalado o profundizar la investigación. Este silencio institucional refuerza la percepción de normalización del narcopoder en la política local.
Especialistas en seguridad advierten que casos como el de Tequila no son aislados, sino parte de un patrón que se repite en decenas de municipios del país, donde los alcaldes gobiernan bajo amenaza o complicidad, mientras la ciudadanía queda atrapada entre la violencia criminal y la ausencia del Estado.
México capturado
La denuncia contra el alcalde de Tequila vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cuántos gobiernos municipales responden realmente a la ley y cuántos a los cárteles? Mientras no haya investigaciones profundas, sanciones ejemplares y una estrategia real para desmontar estas redes, el narco seguirá siendo, como dijo Trump, el verdadero poder en México.

